El desinterés puede acabar hasta con el amor más fuerte. No importa qué haya pasado antes, o cuales son las promesas pendientes, si no hay un interés de por medio, si la indiferencia comienza azotar la relación o lo que sea que haya entre ustedes, el amor se acaba.
El desinterés es la forma más rápida de marchitar un sentimiento. La falta de atención y cuidado son las principales causas del por qué, el que ama, empieza a buscar cariño en otra parte. La infidelidad es el resultado de ello, y no podemos reprochárselo siempre a “la mala acción” del otro, pero tampoco lo estoy justificando, solo dejo en claro que, muchas de estas infidelidades, son culpa de la falta de atención.
Por ello, como personas responsables de nuestros sentimientos, es necesario que conversemos con la persona que ya no muestra el interés en nuestra compañía. Hace falta afrontar cara a cara, el porqué de la antipatía del sentimiento y de ese modo, dejar las cuentas claras. Si vemos que no hay un remedio o una forma de recuperar la atención, entonces dejar ir al otro, es la mejor opción, por la salud emocional de cada uno y por el respeto que aún queda entre ustedes.
No podemos culpar o martirizar a alguien por ya no siente nada por nosotros, pero podemos intentar arreglarlo o, en que caso de que eso no funcione, terminarlo todo. No hay nada de malo en aceptar que algunas personas pierden el interés sin aparente razón, lo malo es quedarse y suplicar cuando ya se intentó una vez o dos veces. Eso es exponerse a entrar en una relación tóxica que solo traerá dolor a la pareja.