Déjame entrar, profundo y hasta donde pueda darte miedo que explore. Déjame entrar al lugar más escondido en tu corazón, ese que escondes de los demás y al que te da miedo escuchar, porque de ahí, salen los más honestos deseos que siempre parecen ir en contra de lo que tu mente realmente quiere.
Déjame entrar en tu corazón, ese lugar frío que una vez estuvo lleno de vida y ganas de amar y ser amado. Déjame poner mi mano sobre él y darle un poco más de calor y vida con un beso, un abrazo, un “te amo”, un “buenos días” y un “necesito verte”.
Déjame que yo se cuidar de ese tipo de corazones, pues yo también tuve un témpano de hielo en el pecho en algún momento, hasta que te conocí. Déjame mostrarte cómo va eso de sentir, de querer, de apreciar y sentirse amada.
Déjame que mañana quizá mi paciencia se agote pero mi amor prevalezca. Déjame mostrarte que, a pesar de todas las cosas que tenga por hacer, tú seas la más importante. Déjame mostrarte lo que se siente ser la prioridad en la vida de otra persona. Déjame enseñarte que la sensibilidad es mejor que el orgullo y que las emociones dan vida.
Déjame demostrarte que quizá, amarme no sea tan malo.