No te la pases dando explicaciones por cada cosa que realices: es una fuente de estrés innecesaria. No hay necesidad de justificar tu manera de ser a aquellas personas que ya te juzgan solo por ser distinto, por ser único.
La presión social e inclusive la familiar, nos obliga a menudo a tener que dar explicaciones por cada cosa que hacemos o que escogemos no hacer. Comienza hoy mismo a reflexionar sobre el número de veces en que nos justificamos ante los otros. Recuerda tu eres tu propio juez y tienes derechos asertivos para tomar la decisión: “no, no te voy a dar explicaciones porque no te incumbe en absoluto”.
“Dar explicaciones: una fuente de estrés”

Un artículo publicado en el espacio “Pshycology Today” nos menciona que los seres humanos debemos aprender a hacer frente a todas esas personas que se atreven a cuestionar nuestras “decisiones vitales”.
- ¿Cómo es que aún no te has casado?
- ¿Cuándo vas a sentar la cabeza y a encontrar un buen trabajo?
- ¿Por qué no tenéis otro niño?
Los jueces que realmente valoran nuestras decisiones o “no acciones” son precisamente los parientes más cercanos, de ahí, que la presión y la sensación de estrés sea mucho más elevada.
“Razones que nos obligan a tener que dar explicaciones”
Para entender un poco mejor las fuentes de sufrimiento más normales, es necesario tener en cuenta estas dimensiones en las que todos nos podemos ver identificados.
- Una equivocación muy común en el que solemos caer, es que nos condicionamos con la estresante necesidad de crear nuestra existencia consiguiendo el agrado de los demás, en especial el de nuestras familias.
- Otro aspecto a tener en cuenta es que hay personas que ha hecho de su vida personal una tribuna pública, donde cada acción, elección o pensamiento debe mencionarlas en voz alta para hallar la aceptación. Es algo que miramos a menudo en nuestras redes sociales.
- El temor al “qué dirán” continua muy presente hoy en día. Hay sujetos que se ve con la necesidad de justificar cada acción que realiza para no “quebrar” ese círculo del control donde actuar o no dar explicaciones es ser señalado como diferente.
“Nuestros derechos asertivos”
En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Ohio (Estados Unidos) y publicado en la revista “Behavior modification” nos muestra que el sencillo hecho de generar y aplicar estrategias asertivas, mejora nuestra salud y la calidad de nuestras relaciones sociales.
Todas las personas tienen el derecho de ser asertivos, es decir, puedes y debes tener tus propias opiniones y creencias, con derecho a examinar tus sentimientos y comportamientos, y a aceptarlos como válidos aunque los demás no lo vean bien o no los acepten. Algo que debes entender muy bien es que tienes derecho a dar o no dar explicaciones, debes establecer tus límites de manera diplomática y asumir que hay momentos que dar explicaciones no sirve de nada.