Muchos de nosotros sabemos lo que es vivir una situación que se nos sale de las manos. Esa escena en la que nos regañan en el trabajo por llegar tarde sin querer, que el tráfico vaya demasiado lento para nuestro gusto, que en la casa se haya dañado nuevamente esa tubería que ya hemos reparado cientos de veces, que nuestro sueldo no cubra nuestras expectativas o que nuestra relación de pareja vaya por el camino que no teníamos previsto…

Son todas esas situaciones que nos generan mucha ansiedad, mucha preocupación, y todos sabemos lo que viene después: estrés, irritabilidad, mal sueño, problemas para comer, depresión, angustia. En fin, muchas dificultades.
Cuando te sientas en ese punto donde ya no puedas más, cuando te sientas en ese punto crítico en donde ya las cosas, casi literalmente, se te salen de las manos… Es allí donde debes decirte: ¡ALTO! ¡DETENTE! ¡DATE UN MOMENTO!
Date un momento para detenerte. Date un momento para respirar. Date un momento para desconectarte de lo que está pasando. Date un momento para decirte a ti mismo que todo está bien. Que todo marcha bien.

Date un momento para ver tu situación desde afuera. Respira y trata de ver:
¿Qué cosas puedo cambiar en este momento? ¿Qué cosas no puedo cambiar?
¿Qué puedo hacer para cambiar lo que SI PUEDO CAMBIAR? ¿Qué puedo
hacer para aceptar que hay cosas que NO PUEDO CAMBIAR?
Date un momento para pensar. Date un momento para respirar. Date un momento para ser tú. La solución vendrá después…