Los abrazos ponen en sincronía a los corazones. Pero, no cualquiera puede darte un abrazo y no todos tienen el mismo efecto. El abrazo debe ser dado por alguien querido al que tú también desees abrazar. Un abrazo es algo íntimo que ayuda a desaparecer los miedos, relaja el cuerpo y nos causa placer y seguridad.
El abrazo puede ser adictivo y volverse prolongado, por alguna razón, las personas prefieren dormir abrazadas cuando se aman. No es el abrazo en sí mismo solamente, sino la persona quien los da. El abrazo debe contener reciprocidad y responderse con el mismo cariño e intensidad.
Abraza y déjate abrazar, pues los miedos no solo se curan con recibir, sino también, dar. Abrazar a alguien es sinónimo de que quieres cuidarle y que esté bien. Es tal el acto de abrazar, que algunos valientes se colocan con carteles en la calle ofreciendo en ellos, abrazos gratis a desconocidos.
Es un acto primitivo que supera incluso al beso. Antes de un beso, siempre suele haber un abrazo, pues estos rompen la intimidad y el espacio personal de una persona y, de no sentir comodidad en un abrazo con alguien, no la habrá en un beso.
Abraza no solo para que se te quiten los miedos, abraza para crear lazos de confianza y repartir cariño a las personas que realmente te importan. Abraza, porque en un abrazo puedes conseguir paz para tus emociones.