Muchas veces  tenemos la sensación de  que todo a nuestro alrededor se cae a bajo, se convierte en algo  inestable y pareciese que no podemos hacer mucho ante el gran derrumbe.

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Pero en casos como esto, en los que los hechos ya han pasado a un segundo plano y todo parece derrumbarse, aun cuando por distintas  vías hemos intentado que no pase esto, lo ideal  que podemos realizar  es buscar nuestra  propia estabilidad en las cosas más sencillas, en aquellas que sabemos que podemos solucionar  y que le otorgara  algo de orden y de serenidad  a nuestro ambiente y en especial a nuestra mente.

Sácalo de tu mente y saldrá de tu vida:

Distraerse  es una buena forma para que las cosas mejoren… Creemos  que eso no cambiará nada y algunas  veces sentimos mucha  culpa por no meternos de cabeza en algún  problema, pero el comprender  que el no enfocarnos en el problema es lo único que verdaderamente  lo eliminara  de nuestras vidas.

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Como es afuera, es adentro:

Al dolor hay que otorgarle un  descanso, hay que olvidarnos así sea por un momento  lo que sentimos lo cual nos genera el daño, porque su presencia que  sigue  en nuestra mente finalizara  haciendo daño a  nuestra salud mental y emocional.  Es el mismo problema, pero podemos comparar qué sucede  si me despierto y me acuesto pensando en él y qué pasa  si conscientemente procuro otorgarle  un descanso en mi mente al problema, puede que  no notemos la transformación en el problema en sí, pero sí será totalmente evidente  cómo nos sentiremos luego.

Evita preocuparte:

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La preocupación no hace que el problema de esfume, lo que desaparece es nuestra tranquilidad  cuando estamos  preocupados. Y desde ahí  el problema se hace mucho más  grande, las salidas se vuelven diminutas y nosotros cada vez más sometidos a lo que roba nuestro bienestar.

Así que cuando sientas tu mundo venirse abajo busca alguna actividad sencilla a la que le puedas dedicar tiempo y atención… Quizás se termine de caer tu mundo, pero quedarán energías en ti para reconstruirlo, pero si permites que el problema te lleve con él, te robe el sueño y te invada de pensamientos angustiantes, puede que incluso tu mundo no termine de caerse, pero dará lo mismo, porque tú te habrás consumido, los escombros del desastre te habrán invadido tu interior y será mucho más difícil encontrar un foco de luz que te ayude a salir de donde estás.

Lo sencillo no requiere mucha voluntad, ni mucha capacitación y lo mejor de todo es que siempre hay algo que podamos hacer… Prueba concentrarse en alguno de esos pequeños salvavidas cada vez que puedas y más pronto que tarde y casi sin darte cuenta, ya estarás a salvo, en la orilla con la tempestad que superaste, justo atrás de ti.