Todos le tenemos miedo a algo, muchas veces esos medios nos limita a enfrentarnos a la vida. Escondiéndonos momentáneamente hasta que esa situación que nos provoca el miedo se vaya, y así estaremos por siempre si no lo llegamos a enfrentar. Qué bueno sería decir, bueno sólo viene una vez y ya. Pero la realidad es que cuando uno le tiene miedo a algo, esa presencia no se va y está ahí, es una manera de que la vida nos dice que tenemos que enfrentarlo.
“Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento” – Eleanor Roosevelt
¿Qué podemos hacer para permanecer fuertemente fuerte cuando no nos creemos lo suficientemente buenas en algo? Te vamos a dar algunas recomendaciones que pueden ser buenas para ti, para así enfrentar cualquier cosa que pienses que no estás preparada o para la que no te creas lo suficientemente buena:
1.- Darte cuenta de que sólo tú eres responsable de lo que sientes
Lo que te hace sentir mal o insegura no es lo que pasa en el exterior, es lo que te dices a ti misma de ellos. Es mucho más fácil echarle la culpa a fuerzas externas que reconocer que eres la única responsable de que las cosas te afecten. Cuando evades tu propia responsabilidad, no estás haciendo otra cosa que minar tu autocontrol y tu autodisciplina. Debes cambiar tu discurso interior para interpretar las cosas de tal manera que jueguen a tu favor, no en tu contra.

2.- No resistirte a lo que te está pasando
En el momento que menos espera, se presentan desafíos que ponen a prueba tu voluntad para adaptarte y cambiar. En ese instante no tiene ningún sentido fingir que no pasa nada o decir que no estás preparada. Los obstáculos son necesarios para afrontar y aprender de ellos. No existen atajos para llegar a un lugar que merezca la pena.
3.- Creer que nada es imposible si otras lo han logrado
Seguro tienes a alguien quien te inspire y que, de todas maneras, ha tenido que atravesar diversas dificultades para llegar hasta donde ansías llegar tú. Si esa persona lo ha logrado, tú también lo puedes hacer. Muy importante: No te frustres si no consigues lo que deseas exactamente de la misma manera o en el mismo periodo de tiempo. Cada una tenemos nuestro tiempo. Sin prisa, pero sin pausa.
4.- Aceptar que el fracaso es necesario para crecer
La idea de fracasar en el proceso de conseguir el objetivo te puede llevar a la inacción, a no atreverte ni siquiera a intentarlo, o a evitar situaciones que supongan tener que enfrentarte a aquellos para lo que piensas que no eres buena. Lo que es claro, es que si nunca lo intentas, ya habrás fracaso, de todas maneras. Sé persuasivo y no te desmorones por el primer intento fallido. Los errores nos ayudan a crecer y aprender a escoger el camino adecuado para lograr nuestros objetivos.