De acuerdo con datos de INEGI, la edad promedio de las parejas mexicanas que deciden casarse es de veintinueve (29) y veintiséis (26) años para hombres y mujeres, respectivamente. Mientras que, en Estados Unidos, la edad promedio de ambos es de veintisiete (27) años.
A partir de tres (3) diferentes análisis, la ciencia parece haber descubierto el momento óptimo para unirse con la pareja hasta que la muerte los separe.
La primera investigación -dirigida por el Instituto de Estudios de la Familia (IFS) de la Universidad de Utah- realizó un análisis minucioso comparando las tasas de divorcios y matrimonios de EE. UU. enfocándose en el primer matrimonio, misma que concluyó que los que se casaron durante “sus veintes” presentaron menos probabilidades de divorciarse.
Además, desde 2015, siguieron la continuidad de las parejas que se casaron entre 2006 y 2010 y, concluyeron que quienes sellan su compromiso entre los veintiocho (28) y los treinta y dos (32) años tienen más posibilidades de que su matrimonio prospere con el paso del tiempo.
No resultó sorpresivo que el matrimonio adolescente presentó el mayor índice de divorcio, entre otros factores por el estigma social que recae sobre estas jóvenes parejas, la desaprobación de sus padres y las personalidades que evolucionan drásticamente durante esa etapa de la vida. La ruptura tiende a ser rápida y vía legal.
En cambio, entre las parejas de veinticinco (25) años en adelante, hay muchas variaciones estadísticas, pero en promedio, la tasa de divorcio cae ligeramente hasta llegar a los cuarenta (40) años de acuerdo con estadísticas basadas en los datos de 1995.
Sin embargo, entre 2006 y 2010, los datos cambiaron y aunque el riesgo de divorcio en la adolescencia seguía siendo el más alto, el riesgo de divorcio resultaba más bajo para las personas que se casaban entre los veinte (20) y los treinta (30) años.
Y desde este punto en adelante, el riesgo de divorcio va en aumento hasta casi igualar el riesgo de los adolescentes a mediados de los cuarenta (40), hasta que entre los treinta y dos (32) y cuarenta y cinco (45) años la tasa de posible separación aumenta 5% a cada año que pasa.
Según los investigadores de la IFS, después de la edad de treinta y dos (32) años, las probabilidades de divorcio aumentan en un 5% por año y después del primer año de matrimonio.
Los autores de estos estudios sugieren que esto se explica porque “los tipos de personas que esperan hasta los treinta (30) años para casarse pueden ser los tipos de personas que no están predispuestas a tener éxito en sus matrimonios”.
Aunque un investigador de la Universidad de Maryland, que realizó una encuesta solo para mujeres, sugirió que la mejor edad para casarse para evitar divorcios, es de cuarenta y cinco (45) a cuarenta y nueve (49), extremadamente tarde para la mayoría de los estándares de la gente.
Esto apuntaría a que quienes se casan después de los treinta (30) responden a una presión social, mientras que quienes lo hacen después de los cuarenta y cinco (45) años ya han superado dicho prejuicio y se unen a sus parejas por las razones correctas.
“Las personas que esperan más allá de los treinta (30) para casarse pueden no estar predispuestas a hacer un esfuerzo por que salga bien el matrimonio. Por lo tanto, si estás soltero a esa edad, ya no están disponibles las personas que estaban más predispuestas a que el matrimonio durara”, explica el sociólogo Nick Wolfinger.
Finalmente, un tercer análisis realizado por un periodista y un científico cognitivo -a partir de las matemáticas- sugiere que la edad ideal para casarse es: veintiséis (26) años.