Una mentira puede ser un germen que hace metástasis en la base de cualquier relación, y, cuando menos lo espera, sus síntomas podrían destruir el amor que se hay construido. Es importante ser honestos desde un inicio, pues si construimos la relación en base a mentiras, estaremos destinados a ser parte de una historia falsa.
Uno cree que una mentira pequeña para llamar la atención, puede ser inofensiva, pero si te dedicas a crear falsas expectativas desde un inicio, tendrás que sostener esa mentira con otra posible mentira. De ese modo, antes de que te percates, estarás hundido en un mar de falsedad con el cual podrás ahogar cualquier amor, por grande que sea.
Ser honesto te ayuda a encontrar una persona que te ame tal y como eres, con todos tus defectos y virtudes. Esa sensación de paz que da estar con alguien que te ama tal cual, y como eres, sin mentiras de por medio, no se compara con nada.
Pero, ¿Puede alguien que te mintió una vez para llamar tu atención y enamorarte, o, incluso para engañarte con otra persona, cambiar en algún momento? El arrepentimiento de corazón puede hacer cambiar a cualquier persona, pero solo si sufre un castigo lo suficientemente grande para que pueda no querer hacerlo de nuevo.
Sin embargo, perdonar una mentira no significa brindar una segunda oportunidad. Uno perdona primero por la libertad emocional que eso supone, y segundo, uno brinda otra oportunidad solo cuando está seguro de querer asumir un reto y el riesgo de poder tropezar de nuevo, con la misma piedra. Porque aceptémoslo, por muy grande que sea el arrepentimiento, la confianza quizá no sea la misma y el peligro a que se reincida en una mentira, sigue estando latente.