Alguna vez nos hemos cruzado con alguien que nos ha hecho no creer en el amor y mucho de ellos son hombres patanes que no tienen decencia en destrozar el amor en su mayor expresión. Existen varios tipos de ellos, desde el más gracioso y te baja la blusa en medio de la pista de baile, hasta el más hiriente que aun cuando van tomados de la mano con toda la ilusión puesta en su relación, él te pregunta que tan atractiva es la chica de al lado. Dándote entender que es mejor estar sola que mal acompañada. Es por ello, te juntamos las experiencias que uno aprende a cruzarse con esta clase de persona y que ahora lo ponen en práctica antes de enamorarse.
1.- Aprender a escuchar cuando alguien te alerta sobre la situación.
“Reconozco que hice muy malas elecciones de pareja, no escuché cuando me decían que él estaba mal. Me encapriché con alguien alcohólico.” – Liliana
2.- Aprendí a respetarme. No tengo porqué ser humillada.
“Estuve con un chico que me pegaba mucho y me humillaba en todo. Luego de tener relaciones me comparaba con su ex novia, pero un día llegó al extremo cuando me comparó con una prostituta. Si hubiera prestado más atención, le hubiera tirado una patada en los huevos.” – Lola

3.- No confiar demasiado rápido.
“Cometí el error de contarle todo mis cosas al chico con quien salía recientemente. Una equivocación, ya que le contó todo a sus amigos y ellos se burlaban de mí.”
– Fernanda
4.- Aprendí a serme valer valiosa, con todo y defectos. Si le intereso a alguien no le debe importar mis fallas y me ayudará a mejorar.
“Aprendí a diferenciar entre un caballero y un patán: el caballero siempre te va a buscar a ti, preocupándose porque llegues bien a casa o comas bien. A un patán no le importas, si él se siente bien, es suficiente.” – Mariana
5.- Aprendí a comprometerme con quien también lo haga. No entregar el corazón a todos.
“Un patán sólo liga y jamás está con alguien en serio, no les interesa y no es parte de su vida.” – Brenda

6.- Aprendí a no escuchar rumores. Ignorándolos se irán poco a poco.
“Muchos le inventan a sus amigos cosas que no han hecho contigo para sentirse bien consigo mismos.” – Abigail
7.- Aprendí a dejar las cosas claras desde un inicio y a poner reglas que los dos debemos cumplir.
“En un inicio todo iba bien, hasta que comenzó a tratarme con un objeto sexual. Ni siquiera se molestaba en saludarme, porque bien me veía me metía la mano.”
– Belén
8.- Aprendí a hablar cuando va algo mal en la relación. La comunicación es primordial.
“Cuando eres decepcionada, es difícil verlo. Aun así sigues con él. Si no le dices nada, él seguirá haciendo esas cosas que te decepcionan hasta que se harte. Si no es que antes, él te bota primero.” – María Fernanda

9.- Aprendí a tomarme mi tiempo para conocer mejor a las personas sin correr. Nadie me persigue.
“Es como cuando tienes hambre y tomas lo primero que ves en el super.” – Carol
10.- Aprendí que no debo estar en lista de espera. Si alguien es tan importante para mí, puede ser lo más valioso de su vida también.
“Hay chicos que salen con varias a la vez para ver quién se queda. No te mereces un patán que sólo quiere estar con alguien para no estar solo, sin importarle el amor.” – Fabiola
Todas esas opiniones son experiencias que han vivido con un chico como ese, un patán. Aunque veamos que son decepcionantes esas relaciones, no quiere decir que todas sean así y que todos los hombres sean así. Tal vez algunos tenemos mala suerte de siempre cruzarse con patanes y otros le van bien en el amor, lo bueno de todo esto es que podemos aprender y ponerlo en práctica para saber identificar quien se lo merece y quién no.