Por amor nadie vive o muere, pero si se sufre o se es muy feliz. La desgracia que supone enamorarse es irónica. Te aferras a alguien hasta el punto de verlo como un ser único y perfecto y al mismo tiempo, ese ser te arrastra hacia el dolor cuando las cosas se tornan grises. Parece ser que hoy día el único amor verdadero es el de madre, padre o hijos, e incluso, este falla en ocasiones.
Vivimos en un mundo de corazones paranoicos, y no es para menos, pues engañar se ha vuelto una especie de deporte en el que todo el mundo parece competir. Dentro de esta competencia, uno, en cualquier momento, puede llegar a preferir la euforia y el deseo, sobre el amor honesto y limpio, pero a veces pasa que sí, que sí nos nace amar y querer a alguien “para siempre”.
«Todos somos infieles desde que nacemos. Para poder acceder a lo que el mundo nos ofrece tenemos que romper el vínculo más íntimo y natural del ser humano, la relación con nuestra madre».
Esto es una reflexión de Magdalena Salamanca, una gran psicóloga que trata temas de pareja y que también asegura que:
«Sentir amor por una sola persona y que ella sea la única que nos puede procurar ese sentimiento es algo tremendamente doloroso. Por eso, no sólo se puede estar enamorado de más de una persona, sino que, psíquicamente, es recomendable».
Parece algo ilógico, pero es que el deseo casi adictivo de ser acompañado hasta la muerte, nos ha ido invadiendo a través de los años. Los científicos, psicólogos, poetas, filósofos y más, saben que enamorarse es un estado perecedero… Es decir, el enamoramiento no dura para siempre. Por otra parte, el AMOR, al menos en teoría, debe y puede durar tanto como uno se lo proponga. Entonces, ¿Por qué no enamorarse de dos personas?
El fallo que comete mucha gente es que depositan su felicidad en un solo corazón, al menos es eso lo que doctora Salamanca piensa. Debes acostumbrarte a tener varios amores, según ella, pues monopolizar tu entrega es una manera de entregarse a la frustración.
Por otro lado, para ser feliz a través del amor y el enamoramiento entre dos personas o incluso más, se debe entender que se tratan de conceptos muy distintos entre sí, tanto en duración como en función.
«Sólo experimentando el proceso de enamoramiento hacia otra persona podremos deducir que algo en nuestra pareja no funciona para iniciar un proceso de reflexión. Podremos darnos cuenta de que, aunque sigamos enamorados, no vemos satisfechas todas nuestras necesidades», explica Jorge Barraca, otro psicólogo experto en el tema.
Tristemente, la sociedad a impulsado al humano a entrelazarse con rapidez y bajo la monogamia, cuando la verdad es que el “poliamor” puede ser la solución a mucha de sus carencias emocionales. Sin embargo, el problema al que todos nos enfrentamos al amar a dos personas es la necesidad de posesión, celo y control del otro, es decir, la monopolización del alma ajena. Si ya de por sí, el junte entre dos corazones puede ser un poco caótico, imaginen el junte entre tres o más. La única manera de vivir bien bajo nuestros principios naturales de compartir el amor entre más personas, es ser muy sanos mentalmente, tanto que entendamos que la posesión no es sana ni correcta, al menos eso es lo que plantea Salamanca.
Cuando te enamores y ames a una persona te expones al sufrimiento, pero, el sufrimiento no es aliada del amor, así que se puede evitar. Por otra parte, cuando consigues a un compañero ideal, a ese amor verdadero que idolatras y respetas, aún así, es factible que te enamores de otra persona, pues el enamoramiento es un estado irracional del cual no poseemos control… Pero ¿Cómo evitarlo?
- Reconoce que amar y enamorarse son cosas distintas.
- Deja de lado la negación de tus deseos.
- Reflexiona sobre si el enamoramiento vale la pena para tirar por la borda todo lo que has construido en base al amor por otra persona. O si esta nueva posibilidad de amar te suple y llena más que tu pareja actual.
- Si tu respuesta a la anterior pregunta es afirmativa y no te sientes totalmente llena con tu actual pareja, entonces date una oportunidad, pero siempre se honesta con tu pareja actual.
No hay por qué disputarse entre dos corazones, puedes sobrellevarlo con inteligencia y paciencia. El amor no exige sacrificio, así que siempre vela por lo que te haga sentir realmente feliz y apuesta siempre por lo que más te convenga y te haga bien, no solo por tus deseos.


