Hace mucho tiempo atrás, los matrimonios se realizaban por conveniencia. En la actualidad tomamos como elemento vital para la unión de dos personas el que exista afinidad entre ellos e interés el uno por el otro, cosas que no eran tan importantes en aquella época porque un casamiento solía durar toda la vida.

Con la introducción del divorcio, existe mayor libertad para tener más de una pareja a lo largo de nuestra vida, así que tenemos un mayor rango para escoger y saber con quién estaremos por determinado tiempo. Dentro de esta libertad existe un riesgo de dejarnos llevar por la impulsividad características de las pasiones y de esa primera etapa del amor en la que podemos llegar a cometer errores.
Es por esto que debemos manejar ciertas nociones para saber finalmente con quién podemos decir un SI que realmente dure para siempre no por la sociedad sino por nosotros mismos.
Lo primero que debes hacer es sentarte a pensar en lo que implica un matrimonio, y más allá de lo que los demás te digan es bueno saber qué significa para ti y para la persona con la que piensas convivir.
También es importante saber si tu pareja y tú son personas interesadas en aprender constantemente y adaptarse a los cambios. Asimismo, si son capaces de tolerar esos errores que el otro tiene para poder evolucionar juntos al mejoramiento de los mismos.
Asimismo deben tener intereses en común, pues esto les lleva a pasar más tiempo juntos haciendo lo que aman. Al momento de tener un problema y de alguna manera se distancien, el mejor pegamento al que pueden acceder es a las pasiones que comparten.

Por último, deben evaluar qué tanto pueden tolerar y comprender las fallas del otro, qué tanto uno está dispuesto a apoyar al otro en los peores momentos y si de verdad lo que el otro siente es algo que nos hace sentir casi de igual manera y nos preocupa y mueve a apoyarle de todas las maneras posibles.