No importa cuántas relaciones hayamos tenido en nuestras vidas, siempre habrá uno que nunca olvidaremos de ese amor que nos marcó para toda la vida. Un amor que no hemos vuelto a encontrar en otras relaciones y que nos sentimos mal porque se haya terminado. A pesar que no terminó bien, fue lo mejor que uno vivió y no nos arrepentimos de nada.
Un amor que nos hizo gozar lo bueno y malo. Que nos hizo vivir momentos que jamás olvidaremos. Nos hizo vivir sentimientos que no lo hemos vivido con nadie más. Nos hizo ver el mundo diferente, con una mejor perspectiva a pesar que también vivimos malos momentos, siempre buscábamos la solución aunque todo alrededor se vea mal. No nos rendíamos fácilmente, siempre luchábamos por ser felices por acompañarnos en este gran camino de nuestras vidas.
Queríamos que el otro crezca, así que lo alimentamos con buenas vibras, ilusiones, palabras motivadoras, respeto y mucho cariño. Nos hicimos independientes, queríamos que fuéramos feliz así no estuviéramos juntos. Queríamos que nuestra felicidad no dependiera de la otra persona si no de uno mismo. Nos sentíamos bien cuando veíamos a la otra persona triunfar y lograr sus objetivos.

Aunque todo terminó, no puedo decir que fue un error. Siempre diré que vale la pena haber vivido todo eso contigo y que nunca te olvidaré. Puede ser que ahora te recuerde y lloré, pero habrá un momento en que esos recuerdos me sacarán una sonrisa. Además, todo lo que aprendí en el amor que tuvimos me ha ayudado a poder tener buenas relaciones. Me enseñó a conocerme mejor y a lograr mis objetivos sin depender de nadie. Creo que también esa gran distancia que nos dimos fue que hizo que nuestros proyectos futuros se separarán de nuestra relación, teniendo un camino distinto y separándonos en el momento.
Siempre serás un amor que nunca olvidaré porque fuiste una de las mejores etapas de mi vida. Fuiste un amor que me enseño mucho, que gracias a esas vivencias puedo demostrar a los demás en que consiste una buena relación. Aprendí también de las discusiones a no cometer lo mismo en mis relaciones. Comencé a corregir mis defectos pero sin perder mi esencia. Te agradezco por haberme enseñado todo sobre ese sentimiento, gracias por haberme amado.