El chantaje emocional puede presentarse en el núcleo familiar, en una relación de amistad, de pareja e incluso, entre desconocidos. Los chantajistas emocionales intentan manipular a las personas explotando la debilidad sentimental de estos, para de ese modo, hacer que obedezcan sus exigencias. Los más expertos, suelen hacerlo de forma tan sutil que puede resultar imperceptible para el manipulado.
Los chantajistas emocionales suelen ser personas muy inseguras de sí mismas, por lo cual, no confían en su propia capacidad de interacción honesta con los otros, para crear lazos firmes, por lo cual, recurren muchas veces a dar lástima o exponer las emociones ajenas para atacarlas y superponer las suyas para tener dominio en una relación.
Un chantajista de emociones puede ser amenazante, siendo la presión el mejor método de manipulación. Este tipo de manipulación se puede ver en cosas como un “Si lo haces de nuevo te dejo”. Cuando el “hacer” de la persona manipulada no justifica una separación, podemos decir que se está manipulando. De igual forma funciona si se hace con un “Si no lo haces te dejo”, donde el chantajista usa el miedo de la ruptura para que la otra persona haga lo que él o ella quiere.
Otro acto común de manipulación emocional, es el llanto. El llanto es la forma más utilizada por niños y mujeres para alcanzar lo que quieren. Si las personas sucumben al deseo mientras esta persona está llorando solo para alcanzar lo que quiere, alimentará las ganas de reincidir en el chantaje pues la persona comprendió que el llanto es un método viable para conseguir lo que se quiere.
Finalmente, la mejor forma de evitar a un chantajista emocional, es reconociendo la naturaleza de sus acciones. Uno puede ver a alguien llorando y comprende que quizá es por dolor, pero hay que analizar realmente el llanto, saber cuál es la causa y si la que esta persona defiende es suficiente para generar llanto.
La idea es analizar las palabras más que la acción. Las emociones, a pesar de que surgen por medio de la risa o el llanto, suelen manifestarse con una advertencia. Esta advertencia intenta hacer que sucumbas a un deseo el cual tú no te sientes cómodo realizando. Si eso sucede, estás frente a un intento de chantaje.