Hoy en día, se conoce mucho acerca de las relaciones basadas en “amigos con derecho”. Sin embargo, esto en la mayoría de los casos termina afectando a las mujeres, ya que son las que más involucran sentimientos y suelen aceptar este tipo de condición con tal de tener a esa persona cerca.
Pero, a pesar de muchas veces tener claro esta posición desde el principio, llega el momento en que se quiere y aspira mucho más de la relación, dejar de ser su saliente y convertirse en su enamorada.

Se sabe, que todas, o en su defecto, la gran mayoría de mujeres quieren ser la eterna enamorada de su galán, y dejar de ser su saliente. Por eso, en este artículo se revelan algunos consejos para poner en práctica y lograr dicho objetivo.
En principal, si es que se lleva un tiempo saliendo con ese chico, y aún él no dice nada para que seas su enamorada, no se debe angustiar por ello, todo lo contario, se debe actuar con precaución, inteligencia y astucia.
Sin embargo, si se ve que se ha hecho todo lo que se ha podido y aun así no se ha logrado el objetivo, es momento de replantear la situación, porque puede que no valga la pena luchar por una causa perdida.
Y es que, así como todo tiene un nombre en esta vida, es natural que se quiera definir la situación amorosa, ya que como persona normal se ha comenzado a desarrollar sentimientos hacia esa persona.
- En parte, es ser sincera con lo que se quiere: Si es que ya se ha desarrollado sentimientos con esa persona y se has descubierto gran gusto por esta, que hace bien y que se quiere estar con él, entonces se tiene que definir la situación sentimental cuanto antes para que ambos tengan un camino claro y sepan hacia donde van.
- Incluirlo en aspectos personales de la vida: Si es que se está saliendo a escondidas con esa persona especial y no se le comienza a incluir en las reuniones sociales o familiares, claramente no se sentirá comprometido con nada y será mucho más fácil que este mantenga como saliente la relación por mucho tiempo.

- Es necesario preguntarse ¿hacia dónde van?: Probablemente no se le quiera preguntar el clásico “¿qué somos?” porque de alguna manera, hace sentir mal al decirlo, entonces se le preguntará de una manera relajada ¿hacia dónde va esto? y así esta persona tendrá que decir qué es lo realmente quiere o hacia donde se dirige esa relación.