El ser humano está dotado de la capacidad de decidir libremente, por encima de los condicionantes hereditarios, intuitivos u hormonales; y gracias a la fuerza de voluntad, decide elegir la conducta más saludable, independientemente de lo que apetece o de lo que gusta.
La fuerza de voluntad es como un musculo, cuanto más se ejercita su potencia aumenta. Sin embargo, para lograr el éxito se requiere tener en cuenta las necesidades fisiológicas del cerebro y ciertos principios psicológicos.

Satisfacer las necesidades del cerebro:
La mente debe estar en mejores condiciones para poder tomar decisiones y mantenerlas. Esto incluye lo siguiente:
- Necesidades básicas fisiológicas: Suministro constante de oxígeno y glucosa.
- Reposo adecuado.
- Mantener la sangre limpia de alcohol y demás drogas psicoactivas.
Evitar el exceso de calorías:
Además de la calidad de la comida, su cantidad también afecta al estado de ánimo, su rendimiento intelectual y a la fuerza de voluntad. Se sabe que la sobrealimentación puede deteriorar el rendimiento cerebral y causar torpeza mental. Los efectos de la comida copiosa sobre la mente pueden causar:
- Disminución del rendimiento intelectual
- Disminución de la capacidad de atención y concentración, llegando incluso a la somnolencia.
- Disminución de la capacidad para tomar decisiones saludables.

Aumentar el conocimiento:
El conocimiento es necesario aunque no suficiente, para poder decidir libremente. Estudiar los efectos de determinado habito, producto, contribuye a fortalecer las decisiones que se tomen respecto a él. Sin embargo, la mera información no modifica necesariamente la conducta.
Establecer motivaciones:
Las motivaciones son poderosas palancas que mueven la mente y la conducta. Cada cual debe buscar y establecer las suyas, cuantas más, mejor. Algunas de las motivaciones que más contribuyen a la fuerza de voluntad son las de salud, familiares, las espirituales y las medioambientales.
Educar el apetito:
Un apetito educado y controlado robustece la voluntad y facilita la toma de decisiones saludables, a si vez las decisiones en favor a la salud, fortalecen el cerebro y aumentan la fuerza de voluntad.