Oh mujer, tú realización misma de la creación, no dejes caer tus lágrimas así sin más. Así dolida, así rota, llena de desesperación, así ardida con el corazón a la mitad. Así, oh tú doncella de dulce pensar, así eres amada aunque no lo quieras notar.
A ti, mujer que buscas consuelo en las palabras de un desconocido, a ti que estás cansada de las promesas rotas y los sueños torcidos, a ti que has mirado al cielo pidiendo que todo pare. A ti, mujer amiga te digo, que por amor propio guardes tus lágrimas y tus pesares.

Aférrate a esta carta sino te queda ya más nada, aférrate al aire en cada bocanada, aférrate al sueño de que todo será mejor mañana, aférrate a que un día, esta prueba será superada.
Mujer que llora a escondidas. Tú vales.
Vales, y vales más de lo que crees. Eres más valiosa de lo que te han dicho, vales más de lo que tú misma te has dejado pensar.
Vales porque eres un milagro viviente. Vales porque estás compuesta de las mismas cosas que las montañas, y todas las cosas que te rodean; pero aún así vales más que todo eso.
Vales más porque ninguna montaña jamás podrá pensar como tú, vales porque en su esplendor las estrellas, son incapaces de emular tu ingenio, porque las galaxias así de grandes como son, aún no pueden amar de la forma tan original que tú tienes.

Vales porque piensas, porque te mueves, porque podrías ser una piedra inmóvil, pero no lo eres. Vales porque existes, vales porque cada partícula de tu cuerpo le grita al universo en rebelión abierta que vale y se hará valer.
Mujer que llora a escondidas. Acepta tus imperfecciones.
Acepta que tienes unos kilitos de más, acepta que no siempre estarás sonriendo, acepta que el maquillaje se cae, acepta que el cabello se enreda y que el perfume dura poco, acepta, abraza esa realidad. Para que así puedas verte como eres.
Acepta que no siempre tendrás la respuesta a todo, acepta que hay cosas que nunca entenderás, acepta que eres indecisa y a veces repelente, acepta que no todo anda bien en tu vida. Para que así puedas realmente ser quien eres.
Mujer que llora a escondidas. Sé tú misma.
Sé esa que no tiene miedo a ensuciarse, esa que se viste con su ropa preferida sin importar lo que piensen los demás, sé esa que no siempre está maquillada para la ocasión, sé esa que no necesita que la amen para ser feliz. Sé esa, para que veas lo mucho que puedes tú; siendo simplemente tú misma.

Ámate incondicionalmente mujer que llora, ámate hasta lo malo, ámate hasta de ahora en adelante; porque si tú misma te amas, entonces no necesitarás a nadie más que esté completando nada, en un ser que nació completo.
Recuerda mujer que llora a escondidas. Siempre recuerda:
Absolutamente nadie puede ofenderte sin tu consentimiento.
En ti están todas las cosas que necesitas para tener éxito, no dejes que nadie más te convenza de lo contrario.
Y por último, tomando algunas palabras de García Márquez. Aquel que te haga llorar realmente no merece tus lágrimas; mientras que ese que si las merezca, nunca sería capaz de hacerte llorar.