Podrán decirme que soy una pareja tóxica y destructiva. Podrán tildarme de egoísta, de pensar solamente en mí, pero no puedo dejarte de ir de mi lado por mi bienestar emocional.

Sí, soy dependiente. Hace mucho tiempo atrás dejé de quererte, pero no puedo permitir que te vayas. ¿Quién llenará el vacío que dejes en mi vida al partir? ¿Quién podrá suplantar esa compañía? ¿Quién me ayudará a sostener el dolor de la soledad?
Estoy trastornado, lo sé. He buscado ayuda psicológica en diversas personas. Psicólogos, psiquiatras, coachs de vida, de todo ha pasado por mi haber, sin tener resultado positivo alguno. ¿Entonces qué puedo hacer por mí que no sea retenerte? ¿Cómo haré para lidiar con mi enfermedad?
Sé que mi control y mi posesividad te ha hecho daño en muchas ocasiones, pero no puedo evitarlo, porque no quiero que te vayas a toda costa. No te amo, es verdad, pero puedo hacerte muy feliz si tan sólo me dejas intentarlo por un instante.

Sé que no me crees pero, por favor, ten piedad de mí. Mucho he intentado por esta relación y ahora es momento de recibir algo a cambio. No sé qué será de nosotros, pero de lo que sí estoy convencido es de que, si te vas, de mí quedará nada más que trizas…