Dormir con nuestra mascota tiene ventajas y desventajas. Nuestro descanso puede ser más relajado, disfrutamos de su cariño, su cercanía y su protección. Pocas costumbres nos cambian tanto la vida como ceder un rincón en la cama a nuestra mascota.

No obstante, la comunidad médica tiene sus dudas. Es más, si hay algo que preguntan los especialistas en higiene del sueño, cuando una persona sufre un mal descanso nocturno, es si duerme junto a sus mascotas.
Y es que, no solo nuestras mascotas pueden ser molestos. Los compañeros y compañeras de cama también pueden interferir de vez en cuando en el descanso nocturno. Tanto los animales como los humanos roncamos, tenemos pesadillas y nos entra sed a media noche. Toda convivencia tiene sus pros y sus contras, pero en lo que refiere a dormir con nuestras mascotas hay una serie de ventajas a destacar.

El tema de dormir con nuestras mascotas sigue levantando cierta polémica. Hay quien ve en esta costumbre una práctica peligrosa, poco higiénica y nada recomendable.
Otras personas, en cambio, no ven problema alguno. Muchos ya pasaron su infancia compartiendo cama con mascotas. Así, es común que llegada la edad adulta y viviendo en pareja siga habiendo algún animal entre los edredones.
Por otro lado, estudios como los llevado a cabo en la Universidad de Queensland, en Australia, por parte del doctor Bradley Smith, nos señalan que más de la mitad de personas que tienen mascotas duermen con ellas.
En el 2018, se llevó a cabo un interesante estudio que alcanzó bastante repercusión. La Universidad de Canisius College, en Buffalo, Estados Unidos hizo un seguimiento de novecientas sesenta y dos (962) mujeres para profundizar en la calidad del sueño vinculada al hecho de compartir descanso con alguna mascota.
Se demostró que tener un animal en la habitación siempre elevará la probabilidad de sufrir interrupción del sueño.
Ahora bien, el grado de satisfacción y de conexión emocional con la mascota genera bienestar.
También quedó demostrado un hecho interesante. A la hora de de dormir con nuestras mascotas, deberíamos tener en cuenta un detalle. Por término medio, los gatos provocan más interrupciones del sueño que los perros. Los felinos suelen estar más activos por las noches y es común que suban y bajen de la cama o que nos reclamen nuestra atención.
Por otro lado, también se demostró que dormir con un perro es más relajante. Y no solo eso, en este estudio se demostró que los dueños de los perros siguen unos horarios más ajustados y tienden a levantarse más temprano.
