El ser humano es un ser activo: frecuentemente llevamos a cabo distintas conductas con la única finalidad de mantenernos con vida, adaptarnos al entorno o desarrollarnos de tal forma que podemos bregar con las vicisitudes y necesidades que vayan presentándose a lo largo de nuestro ciclo vital. Usamos los medios de los que disponemos, tanto a nivel interno como a nivel de aquellos disponibles en el medio, con el fin de accionar.
Obtiene el nombre de teoría de la autodeterminación a una macroteoría diseñada por Decí y Ryan la cual consiste en establecer en qué medida la conducta humana es influenciada por diferentes factores que afectan a nuestra motivación a actuar, ocasionando un especial hincapié en el pensamiento de autodeterminación o habilidad de decidir de modo voluntario qué y cómo hacerlo como componente explicativo fundamental.
El primordial objetivo de la teoría de la autodeterminación pretende entender la conducta humana de tal manera que dichos conocimientos puedan desarrollar en todas las situaciones que los seres humanos de todas las culturas puedan hallar, pudiendo afectar a cualquier ámbito, esfera o dominio vital.
En este modo, esta teoría se enfoca en la motivación como primordial elemento en analizar, valorando la aparición de un cúmulo de energía generada por distintas necesidades humanas que anteriormente va a adquirir una dirección o guía hacia la satisfacción de dichas necesidades.
“Cinco grandes subteorías”

- Teoría de las necesidades psicológicas básicas:
Hace hincapié a constructos psíquicos que el ser humano requiere para sentir motivación hacia el comportamiento, dejando de un lado los elementos meramente fisiológicos (como la necesidad de comer o beber).
Esta perspectiva han determinado la existencia de al menos tres clases de necesidades psicológicas básicas que describen la conducta humana: la necesidad de autonomía, la necesidad de autocompetencia y la necesidad de vinculación o relación.
- La autonomía hace enfoque a la necesidad del ser humano y de otros seres de conocer o considerarse a sí mismos como seres capaces de influir mediante el comportamiento en su propia vida o en la realidad.
- La necesidad de percibir la propia competencia está en el interior asociada a la anterior, en el sentido de que se centra en la capacidad de manejar lo que sucede en base a sus propias acciones, pero en este caso se enfoca en el pensamiento de que tenemos los suficientes recursos para llevar a cabo una conducta.
- Necesidad de relación o vinculación es una constante en seres gregarios como el ser humano: necesitamos sentirnos miembro de un grupo, con el cual interactuar de forma positiva y estableciendo relaciones de apoyo mútuo.
- Teoría de las orientaciones causales:
Esta pretende dilucidar qué nos mueve o hacia qué dirección enfocamos nuestros esfuerzos. En este sentido, la teoría establece la existencia de tres clases de motivación: intrínseca o autónoma, extrínseca o controlada e impersonal o desmotivada.
- la motivación intrínseca o autónoma, esta significa aquella fuerza que nos motiva de tal forma que la actuación viene de fuerzas internas, llevándose a cabo la conducta debido al propio placer que supone realizarla.
- La motivación extrínseca se manifiesta por la falta de satisfacción de algunas de las necesidades psíquicas o fisiológicas las cuales se pretende suplirse por medio de la realización de la conducta.
- Motivación impersonal o desmotivación esta se deriva de la sensación de falta competencia y autonomía: pensamos que nuestras acciones no predicen posibles transformaciones y no tienen un efecto en la realidad, no pudiendo manejar lo que nos sucede o la realidad.

- Teoría de la evaluación cognitiva:
En este caso se trabaja desde la premisa de que la aparición de intereses innatos y propios del ser humano, obteniendo los eventos que suceden en el medio (ya sea externo o interno) una distinta valoración a nivel cognitivo y desarrollando diferentes grados de motivación.
En ello participa la experiencia vital del individuo, así como el historial de aprendizajes respecto a las consecuencias y efectos de su acción con el panorama. Se analizan aquellos intereses de cara a explicar los distintos niveles de motivación intrínseca, pero también se valora cómo afecta a la extrínseca o qué aspectos o fenómenos favorecen una disminución de la motivación.
- Teoría de integración orgánica:
Esta es una propuesta que trata analizar el grado y la forma en que existen diferentes tipos de motivación extrínseca, en funcionamiento en grado de internalización o asimilación de la regulación de la propia aptitud.
En este sentido pueden diferenciarse 4 tipos de motivación extrínseca en función de qué clase de regulación de la conducta se lleva a cabo.
- Regulación externa actúa para encontrar un premio o evitar un daño o castigo siendo la conducta totalmente orientado y controlada por el exterior.
- Regulación introyectada se da cuando a pesar de que la conducta se sigue dirigiendo para hallar premios o evitar castigos la administración o evasión de estas cosas se dan a un nivel interno, no dependiendo de lo que lleven a cabo agentes externos.
- Regulación identificada comienza a otorgarse un propio valor a las actividades hechas (a pesar de que sigue llevando a cabo por búsqueda, evitación de premios o castigos).
- Regulación integrada la conducta se mira de una manera positiva y favorecedora para el sujeto ya de por sí y sin valorar premios o castigos, pero continúa sin hacerse porque genere un disfrute por sí misma.
- Teoría del contenido de las metas:
Las primeras de ellas se enfocan en la búsqueda del bienestar psicológico y el desarrollo persona, constando primordialmente de metas de crecimiento personal, afiliación, salud y contribución a la comunidad o generatividad.
En lo que respecta a las extrínsecas son esas metas propias y guiadas a recibir algo del exterior de la persona y siendo dependientes del medio: esencialmente nos hallamos con necesidades de apariencia, éxito económico, financiero y fama y consideración social.