El contacto cero puede afectar a una relación, debido a que propiamente implica que se la estarás cultivando como se debe.

Las relaciones de pareja, e incluso las de amistad, deben cultivarse todos los días, ya que son como una planta al cuidado de quienes conforman el vínculo.

Si se deja de regar una planta, dependiendo por supuesto del estado en el que se encuentre, lo que es seguro es que más tarde o más temprano va a morir. Lo mismo ocurre con las relaciones sentimentales, de amistad o pareja romántica.

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A lo mejor, si sólo se deja de regar un día o dos, no le pase nada más grave que se seque un poco, y luego podrá recuperarse, pero si dicha omisión se prolonga, la planta no va a sobrevivir por mucho.

Es así como el contacto cero en una relación termina matando a la misma. Pues obvia y finalmente, una relación implica contacto, si no hay contacto, no hay relación.

Aún más se destaca la anterior afirmación cuando nos referimos a un contacto que es físico, es decir, que se percibe con el tacto. Pues al final, todo contacto es corporal en el sentido en el que percibimos todo con nuestros sentidos, si nos vemos, o llamamos, esto es contacto a través del cuerpo.

Entonces tenemos que todo tipo de contacto es muy importante. Tan así que los bebés que no son amamantados o abrazados durante sus primeros días de vida, tienden a enfermarse más frecuentemente que lo que sí gozaron de estas muestras de cariño.

En cuanto a la distancia o dejarse de hablar seguido porque viven en lugares diferentes, también afecta, pues se acaba la relación si no se conecta con las personas.

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En conclusión, podemos reafirmar que si no hay contacto de calidad (no cantidad) no hay relación. Y esta calidad no la puede dar el contacto cero, como es evidente.