No podemos negar que el mundo cada vez avanza más rápido. Es como si el tiempo de los días se acortaran y no alcanzaran para hacer lo que realmente amamos. Esto afecta no solo al plano profesional de las personas, sino al personal también. Debemos tener tiempo no solo para nosotros, sino para aquellas personas que nos hacen sentir que la vida es un tanto más alegre y con un mayor propósito que el “Nosotros”.
A pesar de lo rápido que avanzan los días, nos podemos volver especialistas en administrar el tiempo si amamos a alguien realmente. Siempre, pero siempre, tendremos tiempo para esa persona que queremos y, si estamos en los zapatos del ser “querido”, entonces apreciemos a quienes nos dedican su tiempo, pues eso, es el bien inmaterial más preciado y valioso en la tierra.
Si alguien nos dedica tiempo, es porque nos dedica algo que no va a recuperar, y no lo hacen esperando algo a cambio. Con dedicar tiempo a esa persona, podemos mostrar la gratitud de su cariño. Obviamente, no siempre querremos recibir el tiempo de alguien, y es acá cuando debemos poner a trabajar nuestra moral.
Si alguien que demuestra querer estar a nuestro lado no es bien bienvenido, entonces hagámosle saber eso a tiempo. No dejemos que malgasten sus horas y días en nosotros si de entrada estamos dispuestos a decir que NO. Eso es un acto de respeto que, aunque algunos no lo reciban bien, no deja de ser lo correcto.
Es simple, si no te interesa la persona que da su tiempo para ti, entonces díselo, por respeto hacia él y hacia ti. Ahora bien, siempre mantengamos cerca, muy cerca a esos que sí queremos y que sí demuestran su cariño. No hay cosa más rara y poco común que una pareja que se dé y reciba en la misma medida.
Si ese es tu caso, aprovéchalo, porque definitivamente la gente a perdido la facultad de amar bien, y, sobre todo, de dar tiempo a quienes dicen querer con el alma.