A pesar de que no es un tema sencillo, la infidelidad es un problema que está creciendo exponencialmente en la sociedad. Es difícil enfrentar el dolor que esta causa, y a través de ese dolor se puede llegar a cometer ciertas locuras.
Una de las cosas más difíciles para una persona engañada es tener que confrontar con “la tercera persona”, tener que verle la cara a la persona que destruyó tu relación no es fácil.
En esta situación es complicado mantener la calma y compostura. En alguno de los casos la persona engañada busca a la tercera persona para entablar una conversación y hacerle ver que la persona que engañó no vale la pena, esto con el objetivo de buscar una especie de complicidad, quizás para actuar en venganza o algo similar.
Sin embargo, Los psicólogos indican que este tipo de proceder es un error, ya que en ese tipo de conversaciones por lo general gana el instinto de la persona herida, y la conversación puede resultar violenta o agresiva. Tampoco es recomendable ya que es una manera de darle importancia, perder el tiempo y la dignidad.
Una persona inteligente, buscará poner las cosas claras y las cartas sobre la mesa con su pareja ya que es con quien se tiene la relación.
Es por ello, que los psicólogos hacen énfasis en que a la única persona con la que se debe aclarar los puntos sea con la pareja, para ver si aún se puede conseguir arreglar la relación o, por el contrario, darla por terminada.
Por otra parte, la conversación con “la tercera persona”, viene siendo totalmente inútil, pues si supo de tu existencia y aun así participo en el engaño, es porque no guarda ningún tipo de respeto hacia ti y la verdad no le interesa entablar una alianza contigo en son de paz.
Recordemos que el acto de venganza no solo atenta contra otras personas, sino contra uno mismo, pues desvaloriza nuestra integridad y disminuye nuestra inteligencia emocional. Una persona de una fuerte inteligencia emocional sabe controlar su ira y actuar de manera correcta ante cualquier situación.