Todos hemos tenido un amor a primera vista. Un amor que nos ha hecho vibrar por segundos pero que ha marcado nuestra vida. Son esos amores que podemos encontrar en el paradero, en el bus, caminando por las calles, en un bar, en un café, en una reunión, etc. En lugares donde podemos cruzarnos con otra persona y tener una pequeña conexión que nos puede hacer vibrar de alegría.
Son amores que aunque sean fugaces, nos da una linda experiencia, enseñándonos que el amor si existe. Ya que nos hace sentir una conexión increíble, haciéndonos sonrojar, sonreír, hasta sentir mariposas en el estómago. Cuantas veces habremos querido poder preguntarle su nombre o saludarlo para que esa historia no se quede ahí, sino pace a un siguiente plano más importante que es una futura relación.

Desgraciadamente, han sido tan rápido estos choques que no hemos tenido tiempo de poder acercarnos y tomar la iniciativa de comenzar una linda historia de amor. Nos hemos quedado con el gusto de poder experimentar ese sentimiento llamado amor, porque aunque no lo creas es así como debe sentirse esa emoción. Esa alegría inmensa de sentirse invencible y capaz de hacer lo que sea, disfrutar de esa alegría que te hace sonreír, desviar la mirada de felicidad, esa linda sensación de buscar la felicidad.
Lo sorprendente de todo esto, es que hay personas que están destinados a encontrarse y se han podido ver en una reunión donde han podido hablar y poder formar una relación. Aunque no lo creas esas historias que podemos ver en las películas puede sucedernos a nosotros, nadie está lejos de poder cumplir esa mágica historia de amor. Quien sabe, de repente en un momento de tu vida te puede pasar, jamás pierdas la esperanza de poder tener una historia inesperada de amor.