Quiérete, antes de entregar tu corazón. Quiérete tanto como para darte cuenta de que alguien que dice hacerlo, no lo hace.
Quiérete, para que el día de mañana cuando alguien decida hacerlo, pueda ver en ti a una persona que sabe lo que vale.
Quiérete con ganas y admiración, porque lo vas a necesitar.
Necesitarás ir a ti cuando alguien te lastime y te haga dudar de tu propia dignidad.
Necesitarás hallar en ti tanta admiración que, cuando alguien intente humillarte, no logre conseguir palabras suficientes para quebrarte.

Quiérete, porque si no lo haces, no podrás decir que NO y aceptarás cosas solo por compromiso y vergüenza.
Quiérete, pero Quiérete bonito, así como para no dudar que brilla con luz propia en la oscuridad
Quiérete sin apuro y siempre con mucha humildad, pues no hay prisa porque ese cariño propio acabe y necesitas de humildad para que tu amor propio no debe mutar en egocentrismo.
Quiérete.
Ámate.
Respétate… Para que el día que decidas entregarte lo hagas aun sabiendo que puedes ser feliz estando sola.
Hazlo, sabiendo que muchos intentarán quebrarte el corazón e inevitablemente sucederá, y, cuando ese momento llegue, podrás tener el valor de salir adelante y dejar el pasado oculto en una gaveta con recuerdos sin importancia, porque te amaste lo suficiente como para comprender que tu vida no depende de si alguien llega o se va.