El truco se encuentra en uno mismo, en el amor que te puedas dar para que alguien más pueda complementarte y darte también ese amor incondicional. Cuando uno es feliz, vive realmente y se valora pues el universo se encarga que todo de su alrededor sea de la misma manera.
Somos muy poderosos cuando amamos y también cuando somos amados, siendo eso lo esencial. Sin embargo, para poder atraer el amor, debemos primero amarnos a nosotros mismos. Aunque suene algo muy fácil, lo más natural en el mundo, puede llegar a ser una de las cosas más complicadas que uno puede hacer. El amor propio se puede aprender a través de una serie de ejercicios que puedes hacer tu mismo o con terapia.
Lo primero que debes hacer, es destacar los aspectos positivos, esto quiere decir, todas las cosas que te gustan de ti mismo y de la que te sientes orgulloso. Leyendo en voz alta cada mañana y antes de dormir estas cualidades que te encantan de ti. Así tu cerebro se acostumbrará a amarte a ti mismo, tomará tiempo pero valdrá la pena.

Cuando se apoderen de ti esos patrones, verás que no te harás las preguntas tontas de, ¿Él me quiere? ¿Me llamará? ¿Voy a conseguir esa promoción? Todas inseguridades lo dejarás atrás, convirtiendo tu vida en un patio de recreo positivo.
El amor tiene una cualidad muy buena de rebote detrás [tú] cuando sabes enviarlo a otros. Es bueno trabajar en las cosas positivas de tu vida, las cosas que te hagan feliz, y se adhieren a ellos – incluso si esto significa mantener una lista de cosas en tu espejo y seguirlas todos los días – hazlo te nutrirá el alma.
Cuando tu alma se encuentre feliz, verás que todo lo de alrededor estará igual que tu alma, sentirás estabilidad y más que todo amor, atrayendo así esa misma emoción a tu vida. Tendrás paz interior y todo lo demás que vaya junto con ella.