No quiero que nadie lo tome a mal, no quiero que piensen que soy una antisocial, rara o egoísta. Sólo que quiero ahora ocuparme de mí, quiero ahora prestarme mucha más atención. He estado tan preocupada de las personas que se encuentran a mi alrededor que me he descuidado. Quiero desconectarme de los demás y quiero comenzar a vivir mi vida, a proyectarme a lo que quiero y hacer lo que más me gusta, sin preocuparme por los demás.
He llegado al límite, me necesito
La frustración está junto a la irritación y la impaciencia. Como si perteneciera a una sociedad de tensión. No sé de dónde proviene y, por ello, desconozco la manera en que puedo deshacerme de ella. Pero cuando me pongo a analizar la situación descubro que son señales de alerta que me indican que debo de frenar. Porque ya ni descanso bien, así duerma 8 horas al día.
Estas señales me suelen gritar diciendo que he dado mucho, tanto que me he olvidado de mis prioridades. Otras son señales son de irritación que me molesta hasta lo más mínimo, ya estoy saturada. O quizás, señales que me llevan a vivir en piloto automático y que reflejan lo hundido que estoy bajo todas las responsabilidades que me he echado encima.

Estar a solas no me hace una persona egoísta
Me necesito y puede que me haga una persona egoísta, a pesar que la sociedad es principal, mi entorno, en ocasiones me haga dudar y finalmente, acabe dejándolo todo en un segundo plano. Actualmente priorizarse está “mal” ya que lo ven como una persona egocéntrica. Incluso estar con uno mismo en soledad también provoca que los demás crean que rechazo contactos con ellos. No es egoísmo es concentración hacia uno mismo, buscarse y darse cuenta de quién es y eso toma mucho tiempo de soledad. Porque sólo nosotros sabemos quiénes somos en nuestro interior.
Dedicarme tiempo es practicar el amor propio
Quiero dedicarme a mí para recuperar esa energía que perdí preocupándome en los demás. Necesito cuidarme, quererme y atenderme. Necesito practicar el amor propio, cuando me necesito debo permitírmelo. Aunque parezca un sinsentido, al tener tiempo para mí, soy capaz de relativizar roces cotidianos y riñas pequeñas que en ocasiones etiqueto como lo peor, pero al final son tonterías.
Concederme tiempo a solas, me ayuda a aclarar mi mente y mis pensamientos. Pero sobre todo lo que me gusta y disfruto es poder conectarme conmigo misma. Establecer una conexión con mi “yo” interior para conocerme mejor.

No siempre debemos dedicar tiempo a los demás. Nosotros también somos importantes. Debemos cuidarnos, porque si nos priorizamos, ¿quién lo hará?.