Aún me cuesta entender lo que paso, lo que hiciste. No sé cómo pudiste en un segundo destruir todo lo que habíamos construido por meses, se desplomo toda nuestra relación, toda esa historia de amor que nos había costado mucho lucharla para que se direccione por un buen camino. Que fácil fue para ti vivir sin mí, comenzaste una nueva vida bien te fuiste de mi lado. Jamás he podido entender como existe personas que pueden olvidar tan fácil.
No quería buscarte, pero aquí no tenía nada que ver mi ego, era el cariño que me tenía y el respeto de mi persona. No podía buscar a alguien que no quiere ser encontrado. No quería exigirte a que vuelvas, aún tengo dignidad y necesito mantenerla para poder salir adelante.
Esta fue una de las pruebas más difíciles que he vivido en mi vida. Por un momento creí que jamás iba a curar esas heridas, que no iba a encontrar ninguna paz interior, que siempre iba a vivir pensando en lo que pudimos ser. Pero un día desperté y tú no te encontrabas a mi lado, ni siquiera formabas parte de mis sentimientos. Te habías esfumado y en tu lugar quedó un tremendo miedo a volver a sentirme de esa manera. A pesar de ese vacío y la soledad, me costaba trabajo conocer personas nuevas, ya no quería enamorarme, no quería entregar a nadie mis sentimientos, tenía mucho miedo.
Sin embargo, ese espacio oscuro hizo que pudiera renacer, esta vez sola, sin nadie que me indicara el camino. Tenía que volver a empezar por mi cuenta. Comencé a construir una nueva persona, me levante de las cenizas que ni el viento quiso recoger. Y pronto comencé a descubrir lo maravillosa que soy y lo feliz que puedo ser sin un hombre a mi lado.

De pronto encontré razones para ser feliz, y todas se encontraban en mi interior. Comencé a preocuparme por mí, a cuidarme, a quererme, a consentirme, pero sobre todo, empecé a escucharme, a entender lo que quería y necesitaba. Y sin darme cuenta, el tiempo pasó, como debió ser, y un día inesperado volviste, porque a los asesinos les gusta volver al sitio del crimen. Pero ya no era la misma de antes, ahora era mujer mejorada, mucho más fuerte, y con descaro me pediste una oportunidad más, como si no hubiera sido lo suficiente el dolor que me dejaste.
Para nada deseo hacerte sentir mal, no es que no te haya amado. Porque te amé con todo el corazón, te di todo mi amor, me entregue completamente a ti y no me arrepiento de ello. Pero ahora soy una mujer distinta, me siento valiosa y te lo agradezco en verdad, porque ahora no deseo tu presencia en mi vida. Entiendo que me extrañes, porque mientras yo te olvidaba, tú comenzaste a recordarme. Pero el momento ya pasó, para mí eres un amor del ayer que no ocupa para nada mi presente. Así que no puedo aceptar tu petición, yo me encuentro bien ahora y no pienso cambiar esa buena racha. Siempre guardaré tu recuerdo en mi corazón, pero definitivamente no puedo ni quiero darte una oportunidad más.
Ahora sé que por algo pasan las cosas, ya que luego de tu partida comencé a aprender lo que valga y de lo que soy capaz por mi amor propio. Hay muchos misterios que nunca vamos a comprender, como ese de los caprichos del corazón, pero si me permites, ahora me encuentro lista para dejar entrar a mi vida un hombre que me valore, me respete y me ame como yo lo amaré a él. Muchas gracias pero no gracias, estoy bien así sin ti.