La nobleza, humildad y generosidad, son rasgos que se ven cada vez menos en las personas. Esto se debe a que a diario, aumenta la cantidad de gente “astuta”, que se aprovecha y abusa de los más honestos. Hay maneras en las que puedes tratar con este tipo de basura sin perder una pisca de tu dignidad.
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Aprende a decir que no.
El temor a decir NO, es grave. Existe un sentimiento de culpabilidad en el dar una respuesta negativa a las exigencias ajenas. Este sentimiento, se intensifica cuando se trata de una persona noble, porque ellos sienten una cierta responsabilidad con cada respuesta que dan. No les gusta hacer sentir mal a las demás personas, y los NO, son una forma de rechazo que ellos prefieren evitar.
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Piensa en por qué los otros abusan de ti.
Cuando lo hagas, evita la tonta conclusión de creer que eres muy idiota. Eso pasa mucho en la gente bondadosa. Trata de comprender por qué, realmente, la gente abusa de tu honestidad y trata de mejorar la relación que tengas con dicha persona. Cuando digo mejorar, no me refiero a darle una palmadita en la espalda y decir que todo irá bien, sino a dejarle claro que tú no eres muñeca de nadie para que jueguen contigo.
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Evita la venganza.
Cuando entramos en razón, es muy probable que nos invada la ira. Nos queremos vengar de todas las personas que abusaron de nosotros y buscamos reforzar nuestros peores defectos a fin de ser “mala persona”. Esto porque tenemos la errónea creencia de que, siendo malos, nadie abusará de nosotros.
Nadie es lo suficientemente importante como para cambiar tu esencia. Olvídate de la venganza y simplemente deshazte de ese tipo de personas.
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Primero tú, segundo tú, tercero tú, y si queda tiempo… Tú.
Superponer nuestra dignidad por encima de los demás, no es un símbolo de orgullo, sino de amor propio. Nunca coloques a nadie por encima de ti, porque si tú no cuidas tu propio valor, nadie lo hará por ti, acepta esta premisa y verás cómo el carácter de tus decisiones comienza a ser más maduro y controlado.