Nadie está al cabo de predecir cuánto durará una u otra relación, pues ello depende de los miembros de la pareja. Y cuando el fin de la unión llega, a veces marca el principio de un proceso de autoconocimiento y autovaloración que tal vez no hubiese sido posible de no haber roto sentimentalmente.

Pensamos que la distancia nos separa pero a veces nos une en el vínculo con nosotros mismos. Tenemos la oportunidad, entonces, de tomarla como queramos, ya sea como algo bueno o también algo malo no sólo para nosotros sino también para los demás.
Es así que si escoges usarla a tu favor, la distancia es un chance de oro para revisar mejor lo ocurrido, para reparar lo que haya sido roto y sonreír nuevamente al recordar los buenos momentos. De igual manera, se hace propicio asumir la responsabilidad que tengamos sobre lo que pasó.

A veces se hace necesario distanciarse un tiempo para tener el espacio necesario para revisar los errores y evitar cometerlos de nuevo, porque si piensas volver sin hacer este ejercicio estarán condenados a repetir siempre lo mismo. De igual manera, los cambios positivos sólo se darán si hay compromiso de ambas partes.
Independientemente si vuelven o no, la idea es ver el lado positivo. Disfruta de la soledad tan necesaria para aprender más de nosotros mismos y lograr la madurez que necesitas para tener relaciones exitosas con los demás.