La vida se forma de múltiples decisiones, aciertos, equivocaciones y obstáculos que nos van modelando y nos deja hallar y trasmitir nuestra propia conducta, la configuración de nuestra particular y maravillosa alma.
No obstante, podemos caer en el mal hábito de esperar que los otros, nos resuelvan los problemas o nos avalen. Lograr la independencia emocional es un proceso de total madurez.
Diferentes ocasiones nuestro inconsciente nos lleva a generar aptitudes de dependencia, puede que de manera sutil, pero que son totalmente perjudiciales y nos frenan a que consigamos la felicidad.
La relación más fundamental es la relación contigo mismo:

Siempre nos han enseñan a cuidar de nuestras propias relaciones, ya sea con la familia o amigos, pero rara vez a nutrir la relación más duradera que tendremos para toda la vida: con nosotros mismos. En primer lugar es librarnos por completo de las ataduras que los demás pueden poseer sobre nosotros y permitirnos la oportunidad de autoconocernos y que otros nos amen por lo que somos y no por lo que realizamos o hacemos.
Vivir libremente:

Poseemos el derecho a ser seres felices en los términos en los que definamos esa felicidad, de eso se trata de obtener el manejo de nuestro propio destino. Y aunque las cosas no pasen como queríamos todo el tiempo podemos aprender la enseña que el universo nos esté manifestando, nos transformamos en individuos mucho más fuertes, seres decididos y con las ganas de asumir cualquier tipo de desafío.