Las discusiones en la relación es algo que prácticamente no se puede evitar, en una relación amorosa aparecen momentos en los que hay problemas de intereses o de expectativas, o bien surgen malentendidos.
Es claro que las discusiones son continuas y prácticamente todas las persona han pasado por ellas. Sin embargo, también es verdad que tendemos a relacionar la palabra “discusión” con momentos de gran enojo en los que dos o más personas se gritan y expresan su frustración, a pesar de que esto no es así.
Estos son algunos consejos sobre cómo discutir con tu pareja de forma constructiva y orientada a la resolución de conflictos mediante el diálogo.
“Tips para discutir con tu pareja de forma constructiva”

- Detectad el problema fundamental a tratar:
Esto es algo que debe ser realizado por ambas personas de la relación, ya que ayuda a encarrilar la discusión y brindar herramientas para no dejar que se cambie de tema.
- Afronta la discusión como un asunto comunicativo:
Hay persona que se sienten tentados de volver las discusiones en una lucha en la que deben quedar amabas persona como vencedores y vencidos. Esta lógica frentista es completamente contraria a la naturaleza de las discusiones constructivas, las cuales son abordadas como un fenómeno comunicativo.
- Distingue los sentimientos de los hechos:
Es primordial que en una relación de pareja se distinga entre lo que se siente y lo que se hace, puesto que solo lo segundo puede ser conocido por la otra persona a partir de hechos objetivos.
Añadiendo responsabilidades es aquello que ha sido hecho por el otro individuo y que ha podido facilitar las manifestaciones de esas emociones.
- Hay que saber utilizar las pausas:
En las situaciones en las que parezca que alguna de las personas involucradas en la discusión comienza a sentirse visiblemente frustrada y enojada, hay que dejar una breve pausa para que sirva de ayuda para bajar el modo de voz y tranquilizarse.
- No saques a discusión viejos conflictos:
Otro de los aspectos asociados con la renuncia a las discusiones como contextos en los que “vencer” a la otra persona es la renuncia a usar en estos momentos para desahogarse y querer acusar al otro sujeto por cualquier cosa que no venga al caso, aplicando cualquier tipo de excusa.

- No interrumpáis:
Algo tan fácil como esencial. Si no se respeta este fundamento, de forma natural el tono de la voz va a ir incrementando, haciendo que también cambie el tipo de implicación personal que se imprime sobre la discusión y entrando en la lógica competitiva por ser quien tiene la última palabra.
- Reformulad lo que el otro dice:
En momentos clave en los que ambos han expuesto nuestras ideas fundamentales, es bueno poder explicar con las palabras de uno mismo lo que la otra persona ha dicho. Esto sirve tanto para demostrar respeto hacia los pensamientos del otro como para ayudar a comprender mejor al otro sujeto, al darle la oportunidad de corregirnos.
- Practicad la asertividad:
Los excesos relacionados con el enojo y el enfado no es el único problema a prevenir en una discusión. Aparte, está el riesgo de que una de los puntos involucrados no diga todo lo que piensa al respecto del tema, ya sea por inseguridad o por la adopción de un comportamiento pasivo-agresivo.