Ya sea la presencia de ciertos elementos que no son propios de una alguna relación positiva, o porque no se hace un esfuerzo real por mantener un compromiso sincero en el cual pueda prevalecer el amor, llega un momento en todas las relaciones donde el lazo que los une, se pone a prueba.
Dependiendo de si este tiene o no un futuro, el lazo aguantará. Pero en ocasiones, aunque nosotros queramos fielmente que esta lo tenga, si la otra persona no pone de su parte, inevitablemente la ruptura se hará de manera trágica y puede generar un gran dolor y sufrimiento. Pero ¿Se puede evitar dicho sufrimiento? Sí y no.
A ver, te explico. El dolor es algo inevitable cuando nos percatamos de que la persona a la que nosotros queríamos para un para siempre, solo será uno más en la lista. Al asimilarlo, el dolor será breve, cuestión distinta sucede cuando nos toma por sorpresa.
En este caso, nos costará más trabajo aceptar el hecho de que habíamos vivido en medio de una ilusión. Por ello, el dolor se torna en sufrimiento al prolongarse y no ser aceptado. Entonces, ¿Cuáles son las señales que nos indican a tiempo cuando estamos en una relación sin futuro?
- La intuición:
Por naturaleza, el ser humano tiene una voz dentro de nosotros que nos dice cuando las cosas van bien o mal. Normalmente, el amor suele cegar a las personas y decidimos hacer oído sordo a las advertencias que nos da nuestra propia consciencia.
- No sientes que seas tú:
Muchas veces, nuestra pareja puede creer que amar significa complacer las exigencias del otro por completo y siempre ceder ante las diferencias. Esto significaría que debes dejar de lado tu personalidad y carácter solo por decir “Sí” a lo que él quiere o te pida.
No podemos pretender ser alguien solo para agradarle a la persona que amamos, porque tarde o temprano nos cansamos de cargar con el peso de esa mentira en la que estamos viviendo.
- Las peleas son comunes.
Cuando las personas pelean en exceso, puede deberse a dos cosas, o no se entienden, o están muy a la defensiva. Es aceptable que hayan diferencias y pequeñas discusiones por ello, pero cuando esto pasa a un plano de peleas fuertes por detalles insignificantes, entonces deberán auto-analizarse y preguntarse si tendrán el temple suficiente para asimilar las discusiones con mayor madurez, porque a mediano plazo, esto terminará desgastando la paciencia de ambos.
- No hay satisfacción.
Las relaciones íntimas suelen formar parte fundamental de los lazos amorosos y aunque muchos se protejan tras la idea de que el amor es un acto meramente espiritual, la verdad es que no es del todo cierto. El amor es un acto, sí, pero si no hay un plano de satisfacción carnal, entonces sencillamente la naturaleza tenderá a sacar la parte más primitiva del insatisfecho y buscar eso que le falta en otra persona.
- Sientes que debes recalcar tu valor constantemente.
Si sientes que tu pareja olvida de manera frecuente lo que vales, entonces hay un problema de dignidad. Todos sabemos cuál es el papel de cada quien dentro de la relación, si estando juntos tu pareja cree que tu lugar es la cocina o la de siempre poner la comida sobre la mesa, entonces no hay una equidad de papeles. Esto pasa mucho cuando se tienen una mentalidad retrógrada sobre la identidad de género.
- Las cosas han cambiado.
De algún modo sientes que esa persona de la cual te enamoraste, ya no es la misma. Está bien que haya un cambio, para mejor, siempre. Pero si esa persona va de bien a mal, y de mal en peor, entonces las cosas van notoriamente en picada.
- Solo los une la cama.
Si el único momento de alegría que tienen es bajo las sábanas, su relación no está sustentada en el amor ni en ideas a futuro. Es sencillamente una unión por mero placer y deseo carnal.