Se piensa que la alegría es un término relativo, ya que cada uno posee el suyo propio. Pero los psicólogos y los neurocientíficos no piensan que sea así. Conocen exactamente qué cosas nos hacen gozar de la vida y cuáles contienen el efecto contrario. En múltiples ocasiones nos sentimos mal por situaciones que son bastante comunes y por pequeños rituales diarios a los que ni siquiera les damos atención.
“Algunos de los hábitos que destruyen tu vida todo los días”

- Estamos sentado todo el tiempo:
Ya sean por diferentes razones el ser humano siempre se encuentra sentado. Por lo tanto al estar siempre así no realizamos movimiento, por ende el nivel de endorfinas y de otras hormonas responsables de la felicidad se reducen. Caminar durante media hora o hacer dos entrenamientos por semana te convertirá más vigoroso y feliz con la vida, sin importar qué tipo de problemas sucedan en ella.
- Evitamos el apego profundo:
Investigaciones independientes elaboradas por científicos de distintos países demostraron que los seres humanos con conexiones fuertes viven más tiempo y sufren menos. A la vez, algunos de los sujetos participantes de las investigaciones estaban lejos de ser ricos.
- Pasamos todo el día en interiores:
Casi todos comprenden que el modo “casa-trabajo-cas” no aporta nada a la felicidad. Pero resulta que el cine, los clubes, los restaurantes y otros sitios en donde nos quedamos dentro de cuatro paredes son de poca ayuda para poder disfrutar de la vida.
- No nos involucramos en lo que está sucediendo:
Solo gocemos de una atención activa cuando estamos realmente involucrados en algo. Es fundamental no solo lo que realizamos, sino también cómo lo hacemos. Por ejemplo, imaginemos a dos mujeres. Una está molesta porque tiene que realizar la limpieza: le encantaría estar en un café o teniendo una cita, pero ninguna persona la ha invitado a una. La otra está lavando los platos serenamente, mira con placer una taza nueva y está bastante alegre de haber tenido tiempo de poner el hogar en orden.

- Consumimos en vez de crear:
Ningún tipo de atención, por más activa que sea, será completamente suficiente para que seamos felices. Para que la vida tenga lógica, no solo debemos aprovecharla, sino también colaborar a ella. Realizarlo nos da placer y nos ayuda a sentir nuestra importancia.
- Nos aislamos de los demás:
En el mundo del individualismo, pertenecer a un grupo continua siendo una característica humana muy importante. No es suficiente para nosotros tener amigos o una familia amorosa. Para una verdadera felicidad, necesitamos sentirnos vinculados con algo más que nosotros mismos.
- No hacemos cosas creativas:
No necesitamos actividades creativas para obtener dinero o llegar a la fama, sino más bien por salud. Está comprobado que cualquier tipo de proceso de esta clase disminuye el estrés, mejora el estado de ánimo y ayuda a salir más rápido de la depresión.