A la gran mayoría, no a todas, les gusta presumir lo que tienen, así sea un poquito nada más. Un nuevo vestido, un nuevo look, hasta un nuevo perfume e incluso, lo que hiciste el fin de semana. Sin embargo, hay una línea muy delgada entre el orgullo y la coquetería, siendo la primera de estas, mera arrogancia y exceso de vanidad.
En primer lugar, hay que aceptar que muchos adjetivos negativos, ahora están cambiando, y esto se debe a las redes sociales y la transformación de la manera de pensar de las personas. Esto hace que la línea entre lo bueno y lo malo, sea un poco más difusa y se entremezclen ambas cosas. Por ello, te damos 6 señales claras de que lo que haces, es vanidad, y no coquetería.

- Tiempo infinito: Ya sea para salir al supermercado o incluso a una celebración, tardas horas y horas arreglándote. No solo repasas la combinación carteras y zapatos; sino que modelas y te embeleses con tu presencia en el espejo. Esto te hace perder mucho tiempo y haces esperar a la demás persona, algo que no está nada bien.
- Hablas y no escuchas: Un signo fuerte de la vanidad es la de monopolizar las conversaciones. Solo quieres hablar y hablar, porque sientes que solo lo que tu tienes para decir es interesante y por algún motivo, errado, por cierto, piensas que todo lo que digas es de interés público.

- Chicos guapos: La vanidad es aliada del materialismo, por ello, es normal que una mujer vanidosa sea superficial. Si tu prioridad para escoger a alguien de pareja es que sea guapo o que tenga dinero, felicidades, te llevaste la medalla de oro en la carrera de vanidosas.
- Maquillaje: Una cosa es que te guste el maquillaje de manera artística, y otra es por el poder de la belleza que puede alcanzarse a través de él. Si consideras que salir sin maquillaje es un pecado, entonces cuidado con esos niveles de autoestima, porque aunque seas vanidosa, sientes que no eres hermosa sin ponerte algo en la cara para tapar las imperfecciones que quizá ni siquiera tengas.
- Cero complejos: Cuando te defines, no es problema para ti hablar de tus fortalezas como tu mayor logro y de tus logros como tu mayor fortaleza. Sin embargo, no reconoces tus debilidades.
- Miss Selfie: Solo basta echar un ojo al perfil de alguien para saber qué tan vanidoso es. En un artículo del New York Times, un analista de redes sociales comenta que el número de selfies es proporcional al nivel de vanidad de la persona, pero irónicamente, también es proporcional al nivel de baja autoestima que se tiene.
Recuerda algo, la vanidad es la cara fea de la belleza. Aspirar a vivir en un mundo superficial solo por aferrarse a las apariencias, es desprenderse del sentido real de la vida. Crecemos en un mundo de vanidades, y desprenderse de ello es ver realmente la esencia de las personas, lo que son y lo que dan.
“Solo con el corazón se puede ver. Lo esencial, es invisible a los ojos”-.