En cierto punto de tu vida, seguramente has sucumbido al deseo de salir nuevamente con tu ex, incluso cuando te dejó llorando por meses. Es como si de alguna forman no pudieses decirle que no. Lo irónico, es que después de cada encuentro, te prometes no volver a hacerlo nunca, cosa que no funciona.
Algo dentro de tu subconsciente te dice que eso no va a funcionar, pero prefieres seguir adelante. Acá te damos alguno de los motivos por lo cual, lo sigues haciendo.
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Quieres cerrar el ciclo.
Sientes que cada encuentro es un momento perfecto para hablar sobre las cosas que no quedaron claras, quizá no para arreglarlas, sino para poner las cartas sobre la mesa y cerrar el ciclo.
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Sientes que aún lo amas.
Cuando es nuestro primer amor o el más intenso, es probable que los encuentros casuales se sigan dando, como una manera de revivir el recuerdo de eso tan hermoso que viviste.
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Extrañas a esa persona que algún día fue.
A pesar de que hayas aceptado que la persona de la que te enamoraste ya no existe, insistes en el hecho de que, de algún modo, podrás hacer que vuelva, pero eso casi nunca funciona.
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La soledad te tortura.
Una de las peores razones por las que sigues viendo a tu ex, es que aún no sabes cómo estar sola. Esto refleja una profunda falta de amor propia.
Es una de los motivos más vanos. La venganza es propia de los débiles, los que no saben superar y los que se niegan a aceptar las pérdidas.
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Le crees cuando dice que te extraña.
Finalmente, si este ex te sigue hablando de la manera más cariñosa posible y aún así le crees, es momento de que abras los ojos. El que quiere estar contigo, lo está, sin excusa alguna y sin un “pero” después de un “te extraño”.