Hay que reconocer que es difícil no enamorarse, pues el amor siempre será de los sentimientos más maravillosos que podamos experimentar. Sin embargo, no por eso debemos aceptar todo lo que nos han hecho creer que incluye, recordemos que el amor no debe doler, maltratar, apagar eso que somos.
Una de las razones por la que nos es difícil no enamorarnos es que desde que tenemos uso de razón hemos visto películas, leído libros, poemas y cualquier texto de amor en donde todo es magia y fantasía. Y creemos que en la vida real es igual.
Pero, lo que hay que saber es que por cada risa también hay dolor. Que antes de que llegue el indicado habrá una que otra persona que nos dejara una enseñanza.
Pues no hay ningún libro o algún instructivo que nos prepare para sufrir por amor, pues no dicen que no debemos entregarnos por completo, pues cuando lo hacemos y nos fallan el corazón queda en pedazos y nos toca levantarlos y acomodarlos.
Por eso, en este artículo expondremos algunas razones por las que no te debes de enamorar, y otras tantas por las que sí debes hacerlo:
No te enamores
- Si no eres lo suficiente maduro para saber que habrá penas y disgustos.
- Si no tienes bien claro que la otra persona jamás será tuya, que sólo ha decidido estar contigo por amor, ser tu compañero en este viaje llamado vida.
- Si no estás consciente que los celos son insanos, injustificables y matan poco a poco al amor.
- Si vas a querer cambiar a la otra persona, pues debes aceptarla tal como es; de lo contrario, es mejor terminar y alejarte.
- Si piensas que el amor es para siempre.
Enamórate y cásate
- Primero de ti, del mundo, de tu familia y de cada ser vivo que habita este hermoso planeta.
- Cásate con ser siempre tú, sin mascaras ni pretensiones.
- Cásate con trasmitir amor en todo lo que haces y con cada ser que te topes.
- Cuando hayas viajado solo.
- Cuando hayas vivido solo.
- Cuando veas a la otra persona y simplemente te des cuenta de que puedes estar sin ella, pero no quieres.
- Cuando ames cada parte y cada defecto, incluida la oscuridad de la persona; que hayas visto sus peores facetas y personalidades, y aún así́ quieras estar a su lado.