Estos poemas nacen de Pedro Salinas, un poeta que se enamoró de una profesora y quien le escribía poemas constantes sobre lo enamorado que estaba de ella. Se encontraba deslumbrado por la belleza de la mujer, el movimiento de cabello y un descuidado, pero coqueto andar. Él quería que ella se convierta en su musa que le inspirara en la vida y como mujer valiosa que veía a través de sus ojos. No obstante, él era un hombre casado y su esposa al saber del amor que tenía con la maestra, intento suicidarse. Enseguida terminó el romance. Aun así su esposa se encontraba con el corazón roto, así que le escribió poemas en los que su amor quedaba al descubierto.
Salinas escribió muchos poemas dedicado a su esposa y a la figura de la mujer como tal, así que su obra está dedicada para todas las mujeres que alguna vez se han sentido mal, que han dado amor y no han recibido lo mismo, que se congratulan con sus parejas, pero que nadie se preocupa por ellas.
Te brindamos las 5 versos más importante y conmovedores de Pedro Salinas
“Aquí”
Me quedaría en todo lo que estoy, donde estoy.
Quieto en el agua quieta; de plomo, hundido, sordo
en el amor sin sol.
¡Qué ansia de repetirse en esto que está siendo!
¡Qué afán de que mañana sea nada más que llenar
otra vez al tenderte ese hueco que deja
hoy exacto en la arena tu cuerpo!
Ni futuro, ni nuevo el horizonte.
Esto apretado y estrecho: tela, carne y el mar.
Nada promete el mundo: lo da, lo tengo ya.
Nunca me iré de ti por el viento, en las velas,
por el alma cantando, ni por los trenes, no.
Si me marcho será que estoy viviendo contra mí.
“Razón de amor”
(Fragmento)
¿Serás, amor un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el primer encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y solo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo;
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primera condena de la vida.
“Amada exacta”
Tú aquí delante. Mirándote yo.
¡Qué bodas tuyas, mías, con lo exacto!
Si te marchas, ¡qué trabajo pensar en ti que estás hecha
para la presencia pura!
Todo yo a recomponerte con sólo recuerdos vagos:
te equivocaré la voz, El cabello ¿cómo era?,
te pondré los ojos falsos.
Tu recuerdo eres tú misma.
Ahora ya puedo olvidarte porque estás aquí, a mi lado.

“Tú”
(Fragmento)
Tú no las puedes besar.
El beso yo por ti.
Saben; tienen sabor
a los zumos del mundo.
¡Qué gusto negro y denso
a tierra, a sol, a mar!
Se quedan un momento
en el beso, indecisas
entre tu carne fríay mis labios;
por fin las arranco. Y no sé
si es que eran para mí.
Porque yo no sé nada.
¿Son estrellas, son signos,
son condenas o auroras?
Ni en mirar ni en besar
aprendí lo que eran.
“Sin voz, desnuda”
Sin armas. Ni las dulces
sonrisas, ni las llamas
rápidas de la ira.
Sin armas. Ni las dulces
sonrisas, ni las llamas
rápidas de la ira.
Sin armas. Ni las aguas
de la bondad sin fondo,
ni la perfidia, corvo pico.
Nada. Sin armas. Sola.
Ceñida en tu silencio.
“Sí” y “no”, “mañana” y “cuando”
quiebran agudas puntas
de inútiles saetas
en tu silencio liso
sin derrota ni gloria.
¡Cuidado! que te mata
—fría, invencible, eterna—
eso, lo que te guarda,
eso, lo que te salva,
el filo del silencio que tú aguzas.
Pedro Salinas era un enamorado empedernido. Probablemente de la vida, de la mujer, del mismo amor, pero sin duda, sus poemas son un reflejo de todo lo que quiso y eso puede provocar una sola cosa a una chica quien lea esos versos: un aliciente para vivir, para creer de nuevo en la vida y darse cuenta que no hay nada perdido en esta vida. El camino hacia el amor puede ser largo y pesado, pero no es malo, no si viene de uno mismo. Ámate y permítele al mundo que te ame.