El problema principal radica en que los hombres suelen evadir más la realidad. Por ello, al llegar la hora de decir adiós, suelen quedarse más tiempo, incluso cuando ya se han ido, pues deja un pedazo de su ser en el pasado que los hace sufrir.

Cuando un amigo cercano perdió su relación, fue épico y trágico. Hubo arrepentimiento, drama, reconciliación, y mucho, pero mucho llanto. En fin, fue una novela entera. Cuando ella le dijo adiós, mi amigo quedó en shock, bloqueado y completamente dolido.  Pero detrás de todo este “novelismo”, existe unas buenas razones:

 

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UN HOMBRE NO SIEMPRE SE ENAMORA

Estadísticamente, los hombres suelen enamorarse menos que las mujeres, pero cuando suceden, lo hacen de manera mucho más intensa. Cuando uno de sus “te amo” es sincero, realmente lo sienten, les sales desde el pecho y dejan todo lo que tienen en él.

 

CUANDO UN HOMBRE SE ENAMORA ES DE VERDAD

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Los varones se esperan lo más que pueden antes de decir “te amo” y cuando finalmente lo hacen es porque en verdad lo sienten. Entonces cuando se presenta la ruptura se quedan desorientados sin saber que hacer.

 

 AÚN SIENDO INFELICES, SE QUEDAN

El asunto con amar tanto y de manera sincera, es que cuando sucede, les cuesta mucho desprenderse de esa realidad, precisamente porque no lo han puesto tanto en práctica. Una mujer en cambio, suele amar con más frecuencia y aprende de manera más rápida a superar una ruptura amorosa dándole menos importancia en cada relación.

 

LAS MUJERES DECIDEN LA RUPTURA MESES ANTES DE QUE LA REALIZAN

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Por lo general, una mujer planea romper con su pareja con semanas de antelación antes de que eso suceda, esto con el fin de intentar darse una espera a ver si se arreglan las cosas cuando van de mal en peor. Por ello, al tomar por sorpresa a un hombre, el shock se intensifica y se hace realmente complicado asimilarlo para un hombre.

 

LOS HOMBRES SE DERRUMBAN, LAS  MUJERES SIGUEN CON SU VIDA

Por último, cuando un hombre pierde a la persona que ama, suelen derrumbarse con mayor facilidad. Esto sucede porque al entregarse, suelen cambiar radicalmente sus planes de vida y sus metas para compartirlas con su nueva pareja. Si esta se va, el hombre suele quedar sin rumbo alguno, mientras la mujer sencillamente lo acepta luego de un breve duelo, reconstruye su vida, y sigue adelante.