En el pasado no contaban con la tecnología a la que estamos acostumbrados, por eso las personas tenían que recurrir a medidas algo extrañas para poder resolver problemas o situaciones que para nosotros pueden parecer algo ridículas. Lo que queda claro es que la imaginación de nuestros ancestros era muy grande e inventiva, aquí te dejamos 5 maneras inusuales mediante las cuales ellos resolvían algunos problemas cotidianos.

  • Cadenas en lugar de carteras: en el siglo XIX los bolsos todavía no estaban de moda y la ropa no tenía bolsillos, por lo que usaban cadenas, llamadas chatelaines, que se enganchaban a las prendas y así sostenían aquellos pequeños accesorios necesarios: llaves, monederos, reloj, maquillaje, etc.
  • Cono protector del maquillaje: en 1939 las mujeres decidieron usar un cono transparente que se adhería a sus caras para así proteger su maquillaje de la lluvia. A pesar de que era incómodo para las citas o incluso parecía ridículo, ellas lo usaban con gusto.
  • Usaban granadas para apagar el fuego: en Inglaterra, año 1723, los civiles apagaban el fuego rápidamente con granadas llenas de un líquido que suprime las llamas. Contenían un poco de pólvora, lo que las hacía explotar con las llamas y rociar el líquido para apagar el incendio. Era poco seguro, pero se veía genial.
  • Los ojos funcionaban como prueba de embarazo: en el siglo XVI el médico Jacques Guillemeau inventó un método para determinar el embarazo en una mujer, solo viéndola a los ojos. Él decía “La mirada de una dama encinta era más profunda. Las pupilas lucían estrechas, los párpados estaban bajos, y en las esquinas de los ojos había venas hinchadas”.
  • Cocinaban con los gases del tubo de escape: inventaron una olla a presión que se conectaba al tubo de escape de los carros, de esta manera los gases calentaban la comida. Fue muy popular, pero durante poco tiempo, no tardaron en darse cuenta de que era poco sano.

Estas son solo algunas de tantas alternativas que encontraron nuestros antepasados para poder hacer lo que actualmente es muy normal para nosotros. En unos años, nuestras futuras generaciones reirán de lo que hacemos hoy en día.