Bronnie Ware es una enfermera australiana que trabajó con enfermos terminales por muchos años. Entre todos ellos, ella decidió escribir la memoria de cada uno, en las cuales, logró plasmar, no solo sus metas alcanzadas y mayores anhelos, sino también, las cosas de las que ellos se arrepentían antes de morir.
“A diferencia de Edit Piaf, que decía en su famosa canción que ella no se arrepentía de nada, mucha gente parece terminar su vida con un gran arrepentimiento”.
El principal arrepentimiento de todas las personas, es no poder haber hecho en la vida, lo que realmente se quería, eso afirma Bronnie Ware, quien acaba de compilar dentro de su libro, los 5 principales arrepentimientos de las personas, antes de morir.
Su libro “Los Cinco Arrepentimientos de los Moribundos”, recoge las memorias de estos pacientes, entre los cuales, los motivos de arrepentimiento más comunes son:
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“Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera”.

Las personas crecen en una sociedad donde parecen estar moldeados y prefabricados para ejercer ciertas labores. Si te sales de ello, te pueden tachar de atrevido, loco o soñador iluso. Este miedo a las críticas y la falta de apoyo, impulsa a muchas personas a dejar sus sueños verdaderos por ir tras los de otros.
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“Ojalá no hubiera trabajado tanto”.

Las personas invierten un 80% de su vida en trabajo y estudio. Piénsalo. Desde que nace, tu prioridad es estudiar, según tus padres. Pasas toda tu infancia en el colegio, sin contar las actividades extracurriculares que le imponen a los hijos para “mantenerlo ocupado”. Luego, en tu adolescencia, debes estudiar otros 5 o 6 años más, para que, aproximadamente entre tus 18 y 20 años, logres entrar a una universidad que, probablemente, ni siquiera sea de tu gusto.
Terminas de graduarte a los 25 años y pasas otros 5 intentando conseguir un empleo que te pague medianamente bien, pues nadie quiere pagar lo suficiente a recién egresados con menos de 2 años de experiencia.
A los 30, quizá te hayas casado y tenido un hijo, pero en vez de poder disfrutar plenamente de ellos, debes trabajar más para poder llevar la comida a la mesa igual que tu pareja. Debemos empezar a saber cómo administrar nuestro tiempo, y evitar vivir para trabajar, y empezar a trabajar para vivir.
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“Ojalá hubiese tenido la valentía para decirle lo que siento”.

Y es que esto es algo de lo que nos arrepentimos casi todos los días. Ya sea porque no tuvimos el coraje de decir “me gustas” a esa persona que nos volvía locos, o porque no podíamos decir un “te amo” a quien nos dio la vida por pena, el no decir lo que se sienten, el no expresar las emociones, puede ser realmente una forma de torturar nuestra propia alma.
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“Ojalá hubiera mantenido contacto con mis amigos”.

Está científicamente comprobado que, con la edad, empezamos a perder amistades. Esto se debe a que nos llenamos de compromisos y nuestras prioridades cambian. Nunca, pero nunca, podemos perder contacto con nuestros amigos, pues ellos son el punto medio entre las relaciones amorosas, y la familia.
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“Ojalá me hubiera permitido ser más feliz”.

Finalmente, una de las cosas que más se arrepiente la gente es de no haber salido de su zona de confort, tomar riesgos y vivir realmente. Esto no lleva a nada más que una vida cómoda pero infeliz, donde sentimos que existimos con el único propósito de esperar la muerte.