El precio que pagamos ante el chantaje emocional, es alto. Ante cada chantaje aparece la vergüenza y la culpabilidad. En muchas ocasiones lo vivimos, con nuestra familia, amigos o pareja, que nos manipulan a su antojo con el propósito de alcanzar su objetivo. Somos conscientes de tenemos que reaccionar y sin embargo, no lo hacemos.
A continuación, te daré a conocer 4 formas de chantaje de los que puedes estar siendo víctima y que vale la pena tenerlos en cuenta.
Los encantadores
Es muy probable de que en algún momento hayas conocido a una persona con estas características. Al comienzo, se muestran encantadores, amables y atentos. Suelen mostrar interés y atienden a cualquier demanda de nuestra parte.
Tienes que ser precavido con este tipo de personas, porque cada detalle y cada favor, más adelante te costará muy caro, siempre te recordarán todo lo que han hecho por ti y de cuanto se han sacrificado por darte cualquier cosa.
Adoptará el papel de víctima
Adoptar el papel de víctima sin duda es el chantaje emocional más común. Querrán que sintamos culpa ante sus desgracias y nos dejemos doblegar a lo que ellos quieren, y lo hacen de la manera más dañina posible.
“Tienes una habilidad especial para humillarme” “Gracias a ti todo me está yendo mal” “Tú haces que me comporte así” Estos son breves ejemplos, que suelen utilizar este tipo de personas que utilizan la manipulación psicológica para herir y ponerlos vulnerables ante ellos.
Abuso verbal
El abuso verbal es considerado como una manera de maltrato, aunque también toma parte como chantaje emocional. Esto es así porque a través de los insultos y humillaciones se logra conseguir que la otra persona asimile la idea de que no vale nada, logra que pierda el amor propio y se desvalore, resignándose a escuchar y obedecer.
Autocastigarse
Castigarse a sí mismo ante el otro miembro de la pareja es una forma muy usada de chantaje emocional. Es muy recurrido por su sencillez y efectividad, causa un gran impacto emocional a la persona que está siendo manipulada. Las reacciones negativas del autocastigo son tan fuertes que es posible incluso fingirlas. Por ejemplo, una persona puede fingir hacer un sacrificio para contestar a la otra, sin que ese sacrificio exista.