En la relación más reciente que tuve probé de todo para permanecer juntos. Ambos hicimos lo que pudimos para estirar la relación pero no nos dábamos cuenta de que algo entre los dos no terminaba de cuadrar. Tal vez la chispa del amor había desaparecido para siempre, pero nos negábamos a verlo de esa manera.

No soy ni la primera ni la última persona en vivir esto, y tampoco estoy libre de que se repita. Terminar una relación en la que crees que aún existe ese sentimiento que los unió al principio no es fácil, pero si ya no se puede hacer más lo mejor es que cada quien siga adelante por separado.

Y si aún te cuesta detectar que tu relación no va bien, te dejo a continuación 4 razones para que veas la realidad más claramente:
#1 No hay compromiso
Antes cada uno se comprometía con el otro en la consecución de metas para beneficiar tanto a la pareja como a cada uno de sus miembros en sus metas individuales. Ahora o una de las partes no quiere hacerlo o ambos. De ser así, no tiene sentido continuar pues una relación es de dos y cada uno debe poner de su parte por igual para que las cosas vayan bien.
#2 Se perdió la comunicación
Solían decirse palabras bonitas y contarse sus cosas. Ahora sólo hay gritos, maltrato, se acuestan sin dirigirse la palabra debido a las molestias, ninguno de los dos se siente escuchado y tampoco está interesado en escuchar al otro.
#3 Ya no hay más detalles
Antes se daban regalitos por cualquier razón, detalles inesperados a pesar de que no fuese aniversario o cumpleaños. Se tomaban el tiempo para ir al cine, a pasear en el parque, a ir a la playa o a la montaña. Ahora sólo queda aburrimiento y monotonía, y ninguno de los dos tiene la voluntad de retomar esto.
#4 El contacto íntimo ha muerto
Ya no se desean, han sido infieles de manera repetida y sienten que no vale la pena revivir los placeres del ayer. De igual manera, ya no hay caricias, besos ni abrazos.