Si existiese un manual que nos dijese cómo comportarnos en las situaciones más sentimentales de la vida, quizá vivir sería algo mucho más sencillo. Pero de ello se trata la vida ¿No? De ir aprendiendo por uno mismo y tomar experiencia de los errores para crear tus propias leyes. En relación al amor, si existen ciertas leyes morales que no deberían quebrantarse para que el proceso de amar se dé de manera correcta. 4 son las leyes que sostienen un amor sano:
No puedes obligar a otra persona a que te quiera
El amor es una decisión voluntaria, sin ser una cuestión obligada. Intentar obligar que alguien te quiera es obligarse a uno mismo a ser un patán. Sin importar el género, el amor nace siendo un elemento relacionado directamente con la libertad.
Si te aman, lo vas a sentir
Si no sientes el amor, no te aman. El amor no solo se trata de una decisión, sino también de un sentimiento. Es como cuando besas a alguien que amas y ya has besado a alguien que no. Cuando amas a alguien y le besas, tus ojos se cierran de forma automática porque intentas sentir algo más allá de un simple beso. Por otra parte, cuando besas a una persona que no amas, tus ojos pueden mantenerse abiertos porque estás pensando en el beso, en el rostro de quien te besa y en cómo besar, pero no piensas en lo que sientes, porque no sientes nada. Si amas sin sentir amor, no podrás amar realmente.
Para amar a otra persona, primero debes amarte a ti mismo
La primera persona a la que debes amar es a ti misma. El amor surge de nuestro cariño hacia nosotros mismos y una persona que no se ama a sí misma, no tiene dentro de sí el impulso necesario para amar a otros. Puedes verlo de esta manera. Tu corazón es un pozo en el cual depositas el amor propio, del cual bebes y das de beber a otros, pero cuando ese pozo está vacío, ni tú ni nadie puede beber de él.
Si te dejaron de amar, no te aferres
Finalmente, no podemos aferrarnos a los corazones que nos han dejado de amar. Amar bien no solo se trata de estar con la persona que queremos, sino de aceptar que no podemos ser amados siempre que queramos. Las leyes del amor no se refieren al acto de querer a otra persona y que esa otra persona te quiera de vuelta, sino a saber actuar bajo este estado del ser humano que muchas veces nos hace perder la razón y superponer el sentimiento.