La  filosofía budista tiene  consigo una gran sabiduría milenaria, la cual ha sido entregada  por medio de mensajes a través de los años. De aplicar cada uno de los principios de esta filosofía  en nuestra vida, podríamos disfrutar de un vida libre de cadenas propias del ego, que no hacen más que distanciarnos  de la alegría.

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Todo ocurre, todo es transitorio:

Si estamos bien, gozaremos  el momento sin desarrollar apegos. Si estamos  pasando por una situación totalmente desagradable, recordemos que no será algo  permanente, todo cambia, todo pasa, todo se transforma y lo que enfrentemos también pasará. 

Cambia  lo negativo en positivo:

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Aprende a mirar  el lado agradable  de las cosas, aunque  sean negativas, nada es completamente bueno o  malo, observar con el corazón y rescata cada cosa positiva. 

Buscar la verdadera felicidad:

No tiene que ver con lo  material, ni logros, ni la realización  de proyectos, que claramente son cosas que nos llenan de regocijo y de felicidad, pero la real  alegría es aquella que se presenta cuando nuestro corazón y nuestra mente están totalmente educados para procurar nuestro bien y el de quienes se encuentran a nuestro alrededor.

 Ser responsable de uno mismo:

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La filosofía budista nos enseña  que todo lo que somos, realizamos  y sentimos es algo de nuestra propia autoría, nos muestra cómo nosotros construimos  nuestra vida y cómo podemos inclusive en nuestra creación ocasionarnos daño.