Las personas que logran manejar situaciones toxicas, tienen un alto nivel psicológico y de inteligencia, pues esto le permite poner en marcha sus habilidades para tolerar aspectos desagradables que algunas personas intentan transmitir con comentarios o actitudes negativas.
Sencillamente, no se dejan acomplejar, ni mucho menos dominar por nadie. Saben poner límites y son conscientes del impacto que esas dinámicas desgastantes tienen en la propia salud. Así, que uno de los mejores regalos que podemos hacernos es aprender a neutralizar y gestionar todas las estrategias que aplica este tipo de perfil.
Algunos sociólogos y expertos en psicología social se aventuran a decir que vivimos en tiempos con un grado alto de toxicidad, pues vivimos momentos marcados por la inestabilidad y la incertidumbre y todo ello se impregna en muchos de nuestros contextos cotidianos.
Las personas tóxicas no solo se afectan a sí mismas, sino también a los demás. Ya sea espiritual o emocionalmente. También son una amenaza para la salud. Asimismo, algo que se ve con frecuencia es el hecho de que cuando el comportamiento tóxico se arraiga en un entorno, la mayoría de sus miembros acaban aplicando conductas dañinas y cínicas.
Ante estas situaciones, una persona inteligente que sabe cómo anejar y lidiar con un ambiente toxico hace lo siguiente:
- Enfocarse en las soluciones y no en los problemas: Las personas inteligentes se orientan más en buscar soluciones que en centrarse en el comportamiento tóxico. En cuanto algo les inquieta o les molesta reaccionan al instante.
- Establecer límites lo antes posible: Hay que poner límites, barreras de protección. Para ello hay que dejarle claro a la persona en cuestión que sus actos tienen consecuencias. Que no todo es permisible, que ciertas conductas duelen y crean malos entornos. Debemos dejarles claro de forma temprana cuáles son nuestras líneas rojas, esas que no vamos a permitir que sobrepasen.
- Adecuar control emocional: Hay que ser plenamente conscientes de nuestros estados emocionales. Si experimentamos desgaste o agotamiento psicológico hay que gestionar esa situación.

Tener en cuenta que no debemos permitir que nadie nos robe la calma, paz ni alegría, pues nadie tiene ese derecho en nosotros. No dar excesiva relevancia en nuestra vida a quien sencillamente, no se gana su puesto en ella.
- La empatía cognitiva ante la persona tóxica: Aplicar una empatía cognitiva siempre será mejor que la empatía emocional en estos casos. Ser capaces de entender por lo que puede estar pasando la persona tóxica. Tal vez tras ese rostro y esas dinámicas agotadoras haya un perfil con una depresión encubierta. Alguien con baja autoestima o con problemas personales.
La empatía cognitiva nos permite comprender realidades ajenas sin impregnarnos de sus emociones. Y esto último es sin duda altamente recomendable. Una estrategia que define al modo en que manejan las personas inteligentes a las personas tóxicas.
- Cuidar de la salud y el bienestar: Dar prioridad a nuestra alimentación, tiempos de descanso y ocio.