Cuando uno se encuentra como espectador en un problema es mucho más sencillo poder asimilarlo y dar consejos a la persona que lo está viviendo. Pero cuando somos nosotros quien pasamos por esa situación es muy difícil poder tomar nuestros propios consejos y calmarnos. Lo que le decíamos a una amiga que se calme por el mal momento, nosotros salimos de control al enterarnos de nuestra mala situación. Sintiendo que nuestros problemas son mucho más grandes que de cualquier persona.
Sin embargo, todos pasamos por este tipo de situación. En un momento de nuestras vidas, hemos experimentado el quiebre del alma y la desesperación de no encontrar solución en el problema que tenemos. Aunque quisiéramos evitar esa situación es difícil poder estar libre de todo. Tenemos luchas internas que estamos en constante batallas, todos sentimos nuestro mundo caer por encima de nuestros hombros.
Lo bueno de todo esto es que la empatía nos puede ayudar a comprender a la otra persona y poder ayudarla con la experiencia que uno ha ganado. Y para que esa pesadez se vuelva más ligero podemos tomar en consideración lo siguiente:
No hay que centrarnos en el problema
Es muy difícil poder sacar los problemas de la mente, parece como si se anclara y no dejara pensar en nada más que eso, incluso nos reventamos la cabeza por resolverlo, pero terminamos hundiéndonos cada vez más en ese problema sin escapatoria. Y es que, donde se encuentre nuestra atención es donde se manifestará nuestras vidas. Por eso sería bueno que nos enfocarnos en otras cosas más positivas, en la solución, desviar la atención a cualquier beneficio.

Tengamos una actitud positiva
Si nos concentramos en el problema no vamos a poder ver lo que realmente importa y es la solución hacia ello. Debes concentrarnos más en salir de ahí que perturbarnos en seguir buscando más problemas.
Seamos conscientes que todo es transitorio
Nada dura para siempre, todo tiene un final. Depende de nosotros darle la duración adecuada hacia los problemas. Si no le damos atención, verás que poco a poco se va desvaneciendo, quedándose en el olvido.
Apoyémonos en nuestros afectos
Con amor todo fluye mejor, el amor es un soporte, atención, aceptación, siendo a través de ellos pequeños, no sintiendo casi nada la tormenta. Si tienes en quien apoyarte, no lo dudes, que no es un signo de debilidad sino de entendimiento a los procesos de la vida y de los roles que cada uno ocupa en la vida del otro.
No dejes que los problemas te venzan, decide por ti avanzar y salir de ese martirio. La vida es sólo una y no debe uno estar perdiendo tiempo en problemas que jamás te van a sumir en la vida. Aprende de ellos y aliméntate de experiencia para ser mejor persona cada día.