Desde la antigüedad, filósofos han concordado en que la felicidad tiene muchas vertientes. No es solo una decisión interna, está condicionada inevitablemente, por las cosas que nos rodean. Aristóteles fue el primero en relacionar al amor con la felicidad.
Para él, la felicidad era una especie de reflejo del amor, pero el amor verdadero, ese en el que sientes la plenitud total y la seguridad emocional que es tan codiciada por el hombre.
Ahora bien, cuando estamos en una relación que no nos da esa estabilidad emocional, inevitablemente somos infelices, y esto, a su vez, se devela por medio de 3 síntomas:

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Extrañas tu soltería.
Puede parecer obvio, pero muchos ignoran el hecho de que, si extrañas mucho tu soltería, evidentemente estás en una relación que no te hace feliz. Siempre queremos volver a los lugares que nos dieron paz, y si la soltería te dio más paz que tu relación, pues las matemáticas no mienten.
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No dejas de combatir con tu consciencia.
Nuestra voz interna nunca se equivoca. Si esta nos hace mil y un preguntas constantes de por qué estamos con esa persona, quizá sea mejor responderlas en voz alta y no ignorarlas.
Por lo general, estas preguntas se disipan cuando estamos en paz y en un lugar que nos hace feliz. No tenemos la necesidad de discutir con ella pues sencillamente, no hay nada de lo que hablar.
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Cansancio emocional.
Por otra parte, uno de los peores síntomas es el cansancio emocional. Si estamos con alguien que no nos hace feliz, estaremos cargados de un cansancio emocional grande y que desembocará en estrés y ansiedad.
A su vez, este se transformará en frustración e ira y terminaremos pagándola con nuestros amigos, familiares o incluso, nuestra propia pareja.
Es realmente importante que sigamos nuestro corazón y estemos en paz con nosotros mismos. Solo de ese modo, podemos darle paz a alguien que amemos.