El amor tiene historia y es tan poderoso, que antiguos escritores griegos decidieron usarlo para darle vida y fantasía a historias reconocidas como la Ilíada, escrita por Homero. Donde una de las razones principales, más allá de los asuntos políticos, fue por amor, ya que Helena de Troya decidió escapar con Paris de Troya. Helena iba a ser esposa de Menelao, uno de los comandantes espartanos que atacó a Troya en forma de venganza contra Paris, príncipe troyano que fue acusado de “raptar” a Helena.
“Hay amores tan bellos que justifican todas las locuras que hacen cometer”.
-Plutarco-
Más allá de la ficción y mitología, existen historias reales que vale la pena conocer. Acá te dejamos un resumen de ellas:
Bolívar y Manuelita:
Simón Bolívar es uno de los Generales independentistas más reconocidos, querido y odiados de la época colonial. Por otra parte, Manuelita era una figura importante de Quito, y un personaje de sumas riquezas. El mismo día que dicha provincia alcanzó su independencia, Manuelita conoció a Bolívar en un baile, y a partir de ahí, ella le amaría hasta su muerte.
“Mi amable loca”, era el apodo que Bolívar le colocó a Manuelita. Ella no solo fue una dama, sino también una guerrera, pues formó parte del ejército venezolano y alcanzó el grado de capitana. Finalmente, durante un intento de asesinato a Bolívar en la Conspiración Septembrina, Manuela luchó contra los enemigos de Bolívar para darle la oportunidad de que escapara, acuñándose el apodo de La Libertadora del Libertador.
Eloísa y Abelardo.
A pesar de que Pedro Abelardo fue un personaje sabio por sus estudios en teología y filosofía, lo que le dio fama fue su difícil relación con Eloísa, una mujer importante y de gran conocimiento y quien fue alumna del mismo Abelardo cuando apenas tenía 16 años.
Producto del amor entre ambos, quedó embarazada, cuestión que era de sumo escándalo para ese entonces. Abelardo decidió “raptarla” y refugiarle en casa de su hermana, lugar donde dio a luz a su hijo Astrolabio, quien sería cuidado por sus parientes. Para evitar manchar la imagen de profesor y la de Eloísa, se casan en secreto, pero el tío de la pequeña Eloísa, se entera y le reprende fuertemente, llegando a golpearla en varias ocasiones.
Abelardo la rapta de nuevo para salvarla de su tío, y la refugia en una orden religiosa. Abelardo fue castrado por el tío de Eloísa en modo de venganza y a partir de ahí, dejaron de verse. Sin embargo, nunca dejaron de escribirse cartas, y de entre ellas surge una de las grandes obras de la literatura de Francia. Para el siglo XIX, los cuerpos ya sin vida de ambos personajes son reunidos en un mismo lugar dentro de París.
Wally Simpson y Eduardo VIII.
¿Si fueses Rey de uno de los imperios más poderosos del mundo, lo dejarías por amor? Eso fue exactamente lo que hizo Eduardo VIII por Wally. Aunque muchos lo vieron como algo hermoso y romántico, a muchos no les hizo gracia y terminaron volviéndose contra Eduardo, llegando a ganar hasta unos cuantos enemigos.
Si le preguntas a los ingleses, muchos te dirán que no perdonan aún a Eduardo. El asunto es que para ese entonces, el tema de casarse entre la nobleza, era impulsado por temas socio-políticos y de alianzas, y que alguien se separara del libreto era considerado traición.
Wiston Churchill, quien era primer ministro para aquel entonces, decía que Eduardo era débil de carácter y caprichoso por seguir al amor en vez de sus deberes políticos con el Reino Unido, y convenció a la población de “agradecerle” a Wally por haber librado a la nación de un rey tan malo como lo hubiese sido Eduardo si llegase a coronarse.
El tema iba siendo romántico hasta que la relación se salió de control. Ellos se la pasaban despilfarrando el dinero y la pareja se tornó fría. A pesar de que ella humillaba a Eduardo, el le seguía amando, pues en realidad, parecía más bien una obsesión que tenía con Wally, al punto de haber soportado sus infidelidades descaradas.

