Está en nuestra naturaleza como seres humanos el necesitar ser aceptados por los demás, así que es natural que nos comportemos mayormente en función de eso. Sin embargo, el peligro está cuando vivimos sólo en función de eso y sacrificamos quienes somos, causándonos una tremenda angustia y un vacío que no sabemos explicar.
Es por eso que aquí te traigo unas cuantas razones para no dejar de ser tú misma sólo por agradar a otros:
#1 Tú puedes saber lo que es mejor para ti
Quienes te rodean son libres de pensar lo que quieran como quieran, y tú estás metida en ese paquete. Si te dejas llevar demasiado por lo que los demás dicen, corres el riesgo de confundirte y crear una imagen falsa de ti que con el tiempo se terminará derrumbando.
Si te revisas constantemente sólo tú sabrás qué es lo que más te conviene. No con esto quiero decir que debes ignorar lo que los demás te digan, pero sí debes entender que al final quien toma la decisión eres tú.
#3 Cuidado con los consejos dañinos
Por lo general quienes nos aman nos ofrecen consejos para superar nuestras dificultades, pero cuando te aconsejas que cambies tu forma de ser sólo porque a ellos no les agrada, es momento de encender tus alertas. De igual manera los consejos son dados desde la experiencia particular de cada quien, así que si te place puedes probarlos pero no tomarlos como ley de vida.
#4 Al final quien vivirá las consecuencias eres tú
Sin importar que hagas todo lo que el resto de la humanidad te diga, siempre serás tú quien deba afrontar las consecuencias. Así que cuando te toque pasar por eso, no culpes a quienes te aconsejaron: tú escogiste tomar ese consejo, o en caso contrario dejarlo a un lado.
#5 La vida es corta
No sabemos qué nos deparará el destino luego de morir, pero lo cierto es que hoy estamos aquí y es por eso que el presente es el momento perfecto para disfrutar de lleno. Entiendo que en esta vida no sólo hay alegrías, pero no permitas que tus tristezas sean por causa de vivir pensando en lo que otros opinan sobre ti.
#6 Nunca podrás complacer a todos
Debido a que todos somos únicos, no es posible que causes una buena impresión a todo el que te encuentres. Haz el esfuerzo de ser buena persona y así serás más feliz, pero no porque otro te lo exija: recuerda que nadie tiene derecho a vulnerarte, así como tú no debes vulnerar a otros. Libérate de la carga pesada –y fantasiosa- de ser moneda de oro para caer bien a todos.